La cuesta de enero se alarga a febrero
16/02/2014 - 16:10
Entraba dentro de lo razonable caer en el San Miguel ante el Villarrobledo, un señor equipo, que además se sirvió del fútbol subterráneo para doblegar a un voluntarioso y atrevido Azuqueca. Con continuas interrupciones los hombres de Benigno Sánchez neutralizaron el ritmo que quería imponer el conjunto de casa. A base de intensidad, mucho físico e ir al choque con todo, los foráneos fueron desactivando poco a poco las armas azudenses para luego asestar los golpes definitivos.
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Acabaron los primeros 45 minutos con las espadas en alto y empate a cero en el marcador. El público, bastante caliente desde el inicio al comprobar la dureza empleada por el Villarrobledo y sobre todo la permisividad del colegiado con la reiteración de faltas y la ausencia de amonestaciones. Lo más destacado, quizá la seriedad de los laterales locales, mención especial para Olcina ante la amenaza de Pituli, además del incombustible trabajo de Perea y Pablo Jiménez en la contención y la elaboración. Un disparo raso de Esaú desde el pico derecho del área en el último arreón de la primera mitad fue lo más cerca que estuvo el cuadro de Miguel López de deshacer la igualdad.
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Sentenciado en 15 minutos
Nada más comenzar el segundo tiempo, Villatoro acaparó el don del oportunismo y convirtió un rechace en el área en el 0-1. Miguel López reclamaba tensión a sus pupilos para no venirse abajo con ese tanto pero el daño ya estaba hecho. Con la defensa adelantada casi al centro del campo y después de vivir en el alambre con el fuera de juego, Moha regatea a Tena casi en la medular. recorre todo el campo sin oposición y bate a Javi Alonso en el uno contra uno. Es lo que tienen los equipos grandes y con tanto talento, necesitan muy poco para generar mucho.
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Al rescate y a la desesperada saltaron al césped Pascu y Rafa Espada aunque a los pocos instantes, antes de cumplir la hora de encuentro, se completó la debacle. Perea cometió penalti sobre Juanma Ortiz que sería el encargado de materializar el tercer tanto visitante desde los once metros. Con el partido finiquitado, los rojinegros tiraron de dignidad para maquillar el resultado pero el gol no llegó ni siquiera en un libre indirecto desde dentro del área. Es una derrota dura para el cuadro rojinegro pero es momento de pasar página y cerrar filas porque las victorias llegarán y no se hablará más del descenso.