La España del 94 exige dar un codazo a la historia
01/10/2010 - 09:45
Su vida quedó marcada para siempre en aquel partido. Julio Salinas tuvo la jugada clave en sus botas. Goicoechea centró desde las bandas para rematar a Italia. Alkorta y Abelardo vieron cómo los Baggio, Dino y Roberto, les sentenciaron en dos jugadas tan aisladas como decisivas.
Así se escribe la historia. España perdió ante Italia en el Mundial de 1994. Ellos dicen que les derrotó un húngaro, Sandor Puhl. Claman por acabar con una maldición.
A ver si nos vengamos el domingo, manifiesta Abelardo. El central del Sporting y del Barcelona habla del encuentro como si lo hubiera jugado hoy. Tengo un recuerdo triste. Éramos superiores, merecimos ganar y por circunstancias ajenas, por el árbitro, caímos eliminados. El codazo de Tassotti a Luis Enrique era penalti y expulsión. Eso nos habría puesto en ventaja clara. Nunca se me olvidará ese nombre, Puhl. El colegiado tampoco olvidará la fecha. Espero que nunca la olvide. Todo el mundo vio la agresión, menos el árbitro.
Alkorta, el otro central del equipo de Clemente, clama al cielo y hace autocrítica: La imagen del codazo de Tassotti la tengo grabada en la cabeza. Aquel es el día más amargo de mi carrera. El más duro. Italia pasó a semifinales tras haber estado a punto de caer en la primera fase frente a Nigeria, a la que empató al final y la superó en la prórroga.
Salinas, el único punta nato de aquella España, desea anular de su mente el aciago 22 de junio de 1994. Es imposible: No quiero hablar más del partido. No sirve más que para lamentarte. No quiero recordar la mala suerte que tuvimos, no quiero recordar al árbitro, no quiero recordar que nos meten un gol al final, en un contragolpe, después de haber dominado siempre. No quiero volver a pensar en el codazo a Luis Enrique... Estoy harto.
Es la gran oportunidad
Jon Andoni Goicoechea, el fino extremo navarro, transforma la queja en optimismo: En 1994 perdimos ante Italia una buena oportunidad de hacer historia y ahora tenemos otra buena oportunidad de escribir una nueva historia. Si no es por el árbitro no perdemos, pero nos volvimos a casa con el molde, como siempre.
Avisa del peligro de Italia. Se repite la historia: Ellos han vuelto a ir de menos a más y esta Italia será distinta. A ver si no nos quitan de en medio por una cosa o por otra, como aquella vez. Sucedió el 22 de junio de 1994, en el estadio Foxboro, en Boston.
A ver si nos vengamos el domingo, manifiesta Abelardo. El central del Sporting y del Barcelona habla del encuentro como si lo hubiera jugado hoy. Tengo un recuerdo triste. Éramos superiores, merecimos ganar y por circunstancias ajenas, por el árbitro, caímos eliminados. El codazo de Tassotti a Luis Enrique era penalti y expulsión. Eso nos habría puesto en ventaja clara. Nunca se me olvidará ese nombre, Puhl. El colegiado tampoco olvidará la fecha. Espero que nunca la olvide. Todo el mundo vio la agresión, menos el árbitro.
Alkorta, el otro central del equipo de Clemente, clama al cielo y hace autocrítica: La imagen del codazo de Tassotti la tengo grabada en la cabeza. Aquel es el día más amargo de mi carrera. El más duro. Italia pasó a semifinales tras haber estado a punto de caer en la primera fase frente a Nigeria, a la que empató al final y la superó en la prórroga.
Salinas, el único punta nato de aquella España, desea anular de su mente el aciago 22 de junio de 1994. Es imposible: No quiero hablar más del partido. No sirve más que para lamentarte. No quiero recordar la mala suerte que tuvimos, no quiero recordar al árbitro, no quiero recordar que nos meten un gol al final, en un contragolpe, después de haber dominado siempre. No quiero volver a pensar en el codazo a Luis Enrique... Estoy harto.
Es la gran oportunidad
Jon Andoni Goicoechea, el fino extremo navarro, transforma la queja en optimismo: En 1994 perdimos ante Italia una buena oportunidad de hacer historia y ahora tenemos otra buena oportunidad de escribir una nueva historia. Si no es por el árbitro no perdemos, pero nos volvimos a casa con el molde, como siempre.
Avisa del peligro de Italia. Se repite la historia: Ellos han vuelto a ir de menos a más y esta Italia será distinta. A ver si no nos quitan de en medio por una cosa o por otra, como aquella vez. Sucedió el 22 de junio de 1994, en el estadio Foxboro, en Boston.