Foto: Olga Delgado
Cuando un equipo juega sin presión y con la tranquilidad de haber conseguido su objetivo pueden ocurrir dos cosas. La primera es que lo note de manera positiva al despojarse de toda atadura, lo que, a priori, ayuda a los jugadores que no deben preocuparse del resultado y que tienen la oportunidad de disfrutar del espectáculo sobre la pista. La segunda es que se precipiten al pozo del conformismo y caigan en una resignación precipitada que, a la postre, conlleve una derrota preconcebida.
Precisamente, fue éste el error que cometió el Quabit en su enfrentamiento ante el Arrate. Los alcarreños ya se encontraban matemáticamente salvados a falta de cuatro partidos, algo que antes de que diese comienzo la temporada era impensable incluso para el más optimista. Por su parte, los de Eibar necesitaban una victoria como agua de mayo, ya que llegaban a este choque en una situación delicada, a las puertas de los puestos de descenso.
Ante este panorama, los de Fernando Bolea necesitaban los dos puntos, como el resto de los ocho que quedan por disputarse, para subir puestos en la clasificación y acabar en lo más alto posible de la tabla al final de la temporada. Sin embargo, la confianza acabó matando a los blanquiverdes, que acabaron sucumbiendo por 26-27. Sin duda alguna, un resultado que, a simple vista y sin haber presenciado el enfrentamiento, podría evidenciar un duelo igualado. Nada más lejos de la realidad. El Quabit tiró el partido en la primera mitad, cometiendo demasiadas imprecisiones en el tiro exterior, con un Rudovic que no estuvo fino de cara a portería. Al término de los primeros treinta minutos, el marcador del Multiusos reflejaba un 9-14, lo que dejaba de manifiesto la diferencia en el juego de los dos conjuntos. De hecho, la renta de goles podría haber sido aún mayor para los vascos de no haber sido por las magníficas intervenciones de Jorge Gómez, que ocupó la portería alcarreña durante todo el primer periodo.
Por su parte, el Arrate, arropado por su público incondicional que viajó desde el País Vasco y hasta Guadalajara para apoyar al equipo, no cedió en ataque y, con un Tokic en racha, trajo de cabeza a la defensa del Quabit, que no acababa de asentarse en este primer periodo del partido.
Atisbo de remontada
En la reanudación, lejos de reaccionar, el conjunto alcarreño comenzó la segunda parte con la misma imprecisión. El partido llegaba al minuto 40 con una desventaja de siete tantos favorable al Arrate (13-20). Sin embargo, en ese momento, la diferencia empezó a acortarse. Edu Reig, que hasta ese momento había estado desaparecido, comenzó a llevar peligro con el dinamismo y velocidad que le caracteriza. Los tantos de Epeldegui, Fontenla y Vidal ponían al Quabit a cuatro goles de los guipuzcoanos (19-23) allá por el minuto 50.
La reacción blanquiverde se presumía cercana e incluso los jugadores parecían creer en la remontada. Epeldegui se echó el equipo a la espalda una vez más y capitaneó una hazaña que no terminó consumándose. Reponerse a una desventaja máxima de nueve goles (11-20) es una empresa complicada, pero más aún lo es hacerlo en tan sólo diez minutos. En este último tramo del choque, la defensa del Quabit comenzó a funcionar y los ataques guipuzcoanos eran repelidos magistralmente por el conjunto alcarreño, que jugaba sus bazas al contragolpe, aprovechando la velocidad de Fontenla y Edu Reig, así como la potencia de Vidal y Epeldegui.
El gran esfuerzo físico desplegado por el Arrate durante la primera mitad le empezó a pasar factura. A ello, se unían las exclusiones de algunos de sus jugadores más importantes, como las de Tokic y Petricevic. Así, los guipuzcoanos veían como el Quabit se ponía a un gol a falta de cinco minutos para la conclusión del partido (23-24).
Sin embargo, en los instantes finales, dos acciones individuales que acabaron con pérdidas de balón, pese a las protestas de los jugadores del Quabit, y sendos goles para el Arrate terminaron con cualquier atisbo de remontada.
LA FICHA:
QUABIT BM. GUADALAJARA: Jorgue Gómez (31 %), Eduardo Reig (4), Fontenla (4), Mikel Redondo (-), De la Salud (3), Rudovic (3) y Sergio Valles (2). También jugaron Oliva (44 %), Castella (1), Juan Basmalis (1), Vidal (3), Javier Suárez (1) y Epeldegui (4).
J.D. ARRATE: Voncina (37%), Iker Romero (-), Beljanski (4), Alzaga (1), Tokic (7), Kurilenko (8) y Petricevic (1). También jugaron Cid (3), Petricheev (3), Sever (-) y Garetxana (-).
ÁRBITROS: Dirigieron el encuentro García Serradilla y Marín Lorente (Colegio Catalán). Excluyeron al local Sergio Valles (2) y De la Salud y a los visitantes Jon Alzaga, Tokic, Petricevic y Sever.
PARCIALES: 2-3, 4-4, 6-6, 7-9, 8-12, 9-14 (descanso). 11-17, 13-20, 17-22, 19-23, 23-24 y 26-27 (final).
INCIDENCIAS: Pabellón Multiusos. 800 espectadores