La UCI recibió dinero para que el keirin fuera olímpico
01/10/2010 - 09:45
Más madera contra la Unión Ciclista Internacional (UCI). A los problemas de su presidente, Pat McQuaid, con las tres grandes vueltas, la Agencia Mundial Antidopaje y el Gobierno (acusó a España de ser la última frontera del dopaje por los positivos de Beltrán y Dueñas), se le ha unido ahora los líos de su mentor, Hein Verbruggen.
La BBC acusó a la UCI de recibir unos dos millones de euros para apoyar la inclusión del keirin como modalidad olímpica. El entonces presidente de la UCI y ahora presidente del comité organizador de los Juegos de Pekín negó las acusaciones y afirmó no haber cometido irregularidad alguna.
La historia se remonta hasta la década de los 80. Entonces, esta prueba ciclista tradicional japonesa fue incluida en los campeonatos mundiales de pista. Sin embargo, en 1992, Verbruggen consideraba excluirlos de dichos campeonatos. Tan sólo cuatro años después, el Comité Olímpico Internacional (COI) reconocía a esta modalidad como deporte olímpico que participó por primera vez en los Juegos de Sidney (2000). Ese logro fue posible gracias al apoyo prestado por la UCI.
¿Cómo fue posible este cambio tan radical? Según Henrik Elmgreen, que entonces formaba parte del órgano de gobierno de la UCI, todo fue posible gracias a la gran influencia de los japoneses en este organismo, que se tradujo en un montón de dinero para promover su disciplina. Además, el mandatario danés añadió: Hasta cierto punto se puede decir que compraron su acceso, pero por otro lado se trata de una disciplina espectacular. Por otra parte, la Asociación Japonesa de Keirin (AJK) mantuvo un sorprendente mutismo. Un tal señor Koramasu negó, ante la BBC, la existencia de ningún pago. No hubo transferencia de dinero. Estuve en mi cargo hasta 1998 y nunca escuché de ningún pago directo o efectivo, aseguró.
Los papeles
Sin embargo, estas operaciones quedaron reflejadas en los papeles. Unos documentos, en posesión de la cadena, demuestran el pago de importantes sumas de dinero sólo dos meses después (diciembre 1996) de la aceptación del keirin como deporte olímpico. Entre otras cosas, la asociación japonesa se hizo cargo de varios gastos rutinarios de viaje de funcionarios de la UCI, entre ellos la de su presidente. En 1999, durante seis meses la organización nipona sufragó por lo menos cinco billetes de ida y vuelta utilizados por Verbruggen en viajes de negocios a Holanda. En total, los gastos ascienden a dos millones de euros, una quinta parte del presupuesto de la UCI.
En declaraciones a la BBC, Verbruggen negó cualquier irregularidad: Todo se hizo con total transparencia. Eso fue hecho para el desarrollo del ciclismo de pista alrededor del mundo. No obstante, fue incapaz de explicar el motivo por el cual la AJK costeó diversos viajes de directivos de la UCI (incluido el propio Verbruggen). Por su parte, los actuales rectores del ciclismo mundial, a través de un comunicado, resaltaron que no habían encontrado nada irregular. Además, insistieron en que su objetivo es promover el ciclismo, con lo que es perfectamente lógico que apoyara la inclusión del keirin. Sobre los supuestos pagos, la UCI no hizo ningún comentario.
La historia se remonta hasta la década de los 80. Entonces, esta prueba ciclista tradicional japonesa fue incluida en los campeonatos mundiales de pista. Sin embargo, en 1992, Verbruggen consideraba excluirlos de dichos campeonatos. Tan sólo cuatro años después, el Comité Olímpico Internacional (COI) reconocía a esta modalidad como deporte olímpico que participó por primera vez en los Juegos de Sidney (2000). Ese logro fue posible gracias al apoyo prestado por la UCI.
¿Cómo fue posible este cambio tan radical? Según Henrik Elmgreen, que entonces formaba parte del órgano de gobierno de la UCI, todo fue posible gracias a la gran influencia de los japoneses en este organismo, que se tradujo en un montón de dinero para promover su disciplina. Además, el mandatario danés añadió: Hasta cierto punto se puede decir que compraron su acceso, pero por otro lado se trata de una disciplina espectacular. Por otra parte, la Asociación Japonesa de Keirin (AJK) mantuvo un sorprendente mutismo. Un tal señor Koramasu negó, ante la BBC, la existencia de ningún pago. No hubo transferencia de dinero. Estuve en mi cargo hasta 1998 y nunca escuché de ningún pago directo o efectivo, aseguró.
Los papeles
Sin embargo, estas operaciones quedaron reflejadas en los papeles. Unos documentos, en posesión de la cadena, demuestran el pago de importantes sumas de dinero sólo dos meses después (diciembre 1996) de la aceptación del keirin como deporte olímpico. Entre otras cosas, la asociación japonesa se hizo cargo de varios gastos rutinarios de viaje de funcionarios de la UCI, entre ellos la de su presidente. En 1999, durante seis meses la organización nipona sufragó por lo menos cinco billetes de ida y vuelta utilizados por Verbruggen en viajes de negocios a Holanda. En total, los gastos ascienden a dos millones de euros, una quinta parte del presupuesto de la UCI.
En declaraciones a la BBC, Verbruggen negó cualquier irregularidad: Todo se hizo con total transparencia. Eso fue hecho para el desarrollo del ciclismo de pista alrededor del mundo. No obstante, fue incapaz de explicar el motivo por el cual la AJK costeó diversos viajes de directivos de la UCI (incluido el propio Verbruggen). Por su parte, los actuales rectores del ciclismo mundial, a través de un comunicado, resaltaron que no habían encontrado nada irregular. Además, insistieron en que su objetivo es promover el ciclismo, con lo que es perfectamente lógico que apoyara la inclusión del keirin. Sobre los supuestos pagos, la UCI no hizo ningún comentario.