Leipheimer voló en Ciudad Real para enfundarse el amarillo de la Vuelta
01/10/2010 - 09:45
Por: Redacción
El estadounidense Levi Leipheimer (Astaná) ganó la quinta etapa de la Vuelta Ciclista a España, una crono de 42,5 kilómetros con salida y meta en Ciudad Real, donde Alejandro Valverde (Caisse DEpargne) firmó una actuación notable para situarse tercero en la general, a 30 segundos, por detrás del francés Sylvain Chavanel (Cofidis), a tan sólo dos segundos. Los otros corredores españoles bien situados en la general son el pinteño Alberto Contador (a 47 segundos) y el abulense Carlos Sastre (a 1:27)
Levi Leipheimer logró la victoria al detener el cronómetro en 50 minutos y 57 segundos, que le permitieron rebasar en la clasificación de la etapa al francés Chavanel, a 13 segundos, y al italiano Manuel Quinziato (Liquigas), a 33, en la línea de llegada.
Con un recorrido completamente plano, sin dificultades montañosas ni repechos, el trazado era ideal para que los grandes rodadores marcaran sus primeras diferencias logrando tiempo de colchón de cara a la llegada a los Pirineos del fin de semana.
Sin embargo, la carrera había preparado una inesperada trampa apenas antes de partir de la rampa: el orden de salida. Y es que las etapas en llano intercalaron a multitud de corredores en los primeros puestos de la general, lo que en muchos casos dejó a los favoritos sin referencias claras. Uno de los principales damnificados fue el alemán Stefan Schumacher (Gerolsteiner), ganador de las dos contrarrelojes del último Tour de Francia, pero que en Ciudad Real, tan sólo pudo concluir, a 1 minuto y 21 segundos.
La primera referencia de peso en la línea de llegada la marcó el italiano Manuel Quinziato con 51:30, un tiempo que durante muchos minutos hizo concebir esperanzas a su equipo, el Liquigas, de sumar su tercer triunfo parcial en cinco días, tras los conquistados en la crono por equipos en Granada y el pasado martes Daniele Bennati al sprint en Puertollano.
Remontada y victoria
Incluso la salida de los grandes favoritos mantuvo impávido a Quinziato a la cabeza de los dos primeros puntos intermedios. Pero, Levi Leipheimer, que cedía 42 segundos en el segundo de ellos, se exprimió al máximo para firmar una segunda mitad de contrarreloj perfecta y, así, concluir con el mejor registro. El corredor norteamericano optó por reservarse en la salida para así concluir con una gran remontada.
Por su parte, su compañero de equipo, Alberto Contador, no pudo pelear por la victoria de etapa. Y es que las interminables rectas llanas y el seco calor castellano pesaron para el ganador del último Giro de Italia, más acostumbrado a brillar en contrarrelojes más duras con repechos.
Así, el pinteño se dejó en la línea de llegada 49 segundos en la meta, si bien logró arañar tiempo con su sucesor en el palmarés del Tour de Francia, un Carlos Sastre que empleó 52 minutos y 27 segundos.
Con este tiempo, el abulense deberá recuperar terreno, un minuto y medio clavado, en la montaña, demostrando una vez más su condición de ciclista sufridor y que pelea hasta el último metro cuando la carrera se empina cuestarriba. Lo mismo le sucederá a otro de los escaladores puros, Igor Antón (Euskaltel), que se dejó 2 minutos y 35 segundos. No obstante, La Pulga puede permitirse soñar con algo grande en esta carrera al firmar la mejor etapa contra el crono de su trayectoria.
El único interés de los últimos corredores en llegar a meta era ver si Leipheimer era capaz de enfundarse también el liderato. Lo hizo.
Con un recorrido completamente plano, sin dificultades montañosas ni repechos, el trazado era ideal para que los grandes rodadores marcaran sus primeras diferencias logrando tiempo de colchón de cara a la llegada a los Pirineos del fin de semana.
Sin embargo, la carrera había preparado una inesperada trampa apenas antes de partir de la rampa: el orden de salida. Y es que las etapas en llano intercalaron a multitud de corredores en los primeros puestos de la general, lo que en muchos casos dejó a los favoritos sin referencias claras. Uno de los principales damnificados fue el alemán Stefan Schumacher (Gerolsteiner), ganador de las dos contrarrelojes del último Tour de Francia, pero que en Ciudad Real, tan sólo pudo concluir, a 1 minuto y 21 segundos.
La primera referencia de peso en la línea de llegada la marcó el italiano Manuel Quinziato con 51:30, un tiempo que durante muchos minutos hizo concebir esperanzas a su equipo, el Liquigas, de sumar su tercer triunfo parcial en cinco días, tras los conquistados en la crono por equipos en Granada y el pasado martes Daniele Bennati al sprint en Puertollano.
Remontada y victoria
Incluso la salida de los grandes favoritos mantuvo impávido a Quinziato a la cabeza de los dos primeros puntos intermedios. Pero, Levi Leipheimer, que cedía 42 segundos en el segundo de ellos, se exprimió al máximo para firmar una segunda mitad de contrarreloj perfecta y, así, concluir con el mejor registro. El corredor norteamericano optó por reservarse en la salida para así concluir con una gran remontada.
Por su parte, su compañero de equipo, Alberto Contador, no pudo pelear por la victoria de etapa. Y es que las interminables rectas llanas y el seco calor castellano pesaron para el ganador del último Giro de Italia, más acostumbrado a brillar en contrarrelojes más duras con repechos.
Así, el pinteño se dejó en la línea de llegada 49 segundos en la meta, si bien logró arañar tiempo con su sucesor en el palmarés del Tour de Francia, un Carlos Sastre que empleó 52 minutos y 27 segundos.
Con este tiempo, el abulense deberá recuperar terreno, un minuto y medio clavado, en la montaña, demostrando una vez más su condición de ciclista sufridor y que pelea hasta el último metro cuando la carrera se empina cuestarriba. Lo mismo le sucederá a otro de los escaladores puros, Igor Antón (Euskaltel), que se dejó 2 minutos y 35 segundos. No obstante, La Pulga puede permitirse soñar con algo grande en esta carrera al firmar la mejor etapa contra el crono de su trayectoria.
El único interés de los últimos corredores en llegar a meta era ver si Leipheimer era capaz de enfundarse también el liderato. Lo hizo.