Los regalos del Depor resucitan al Hércules

24/03/2013 - 21:30 Rubén Martínez

El Deportivo Guadalajara desperdició una oportunidad de oro para encarrilar la permanencia y a la vez dejar tocado a un rival directo en la lucha por eludir el descanso. Al contrario, completó seguramente su peor actuación en los últimos seis meses en el Escartín y acabó pagando caro sus errores en la retaguardia. Si a ello se le añade que el primer disparo morado entre los tres palos no llegó hasta el minuto 78 significa poner las cosas demasiado fáciles a su contrincante.
Astuto y efectivo como pocos, el Hércules se limitó a gestionar su ventaja, adquirida tras un error imperdonable de Javi Barral a los 15 minutos del arranque. Para tropezar dos veces en la misma piedra, una nueva concesión defensiva nada más salir del descanso desembocó en el 0-2. Si ya de por sí le cuesta un mundo competir con marcador en contra, ese segundo tanto dilapidó por completo las opciones del cuadro alcarreño.
 
Una baja considerable
No es casual que las carencias deportivistas salieran a la luz ante el conjunto alicantino. Una baja considerable La ausencia de Jon Erice se notó y mucho en el centro del campo morado. Su capacidad asociativa, su orden táctico, sus robos de balón y sobre todo su enorme movilidad en la línea de tres cuartos sirven para abrir muchos partidos y justo eso fue lo que faltó ayer ante el Hércules. Terrazas tuvo que inventarse un sustituto improvisado pero no dio con la tecla. Primero optó por alinear a Gerard Badía por delante de Jony pero se debió arrepentir porque en el descanso le devolvió al banquillo. En algunos momentos de la segunda parte el que retrasó su posición casi al pivote fue Álvaro Antón pero, claro está, con ello se perdía su visión de juego en las cercanías del área.
 
La situación clasificatoria jugaba en contra de los herculanos, obligados a no perder en el Escartín para no quedarse rezagados. Por ello salieron concentrados los de Quique Hernández y además tuvieron la fortuna de encontrarse con un tempranero obsequio de la defensa local. Un balón frontal sin aparente peligro cogió desdibujados a los dos centrales locales. Javi Barral se comió el bote y se entretuvo en vez de descoser la pelota –despejar era prioritario– y allí apareció Braulio, que recogió el esférico ya dentro del área picando el cuero ante la media salida de Razak. En el decálogo de muchos entrenadores suele haber una máxima: después de encajar un gol hay cinco minutos delicados, de impás en los que hay que mantener la compostura y la cabeza fría para no cometer una equivocación que propicie otro gol. Exactamente lo que le pudo ocurrir al Depor un minuto después del 0-1 si Braulio no le deja el pase de la muerte demasiado largo a Sardinero con Razak ya batido. Los foráneos campaban a sus anchas por el Escartín. Gozaban de suficiente criterio como para alargar las posesiones y tampoco se sentían incómodos sin balón ante la escasez de ideas del conjunto alcarreño.
 
El Depor lo intentaba pero se mostraba completamente inofensivo. De hecho su primera aproximación de peligro finalizada con disparo no llegó hasta la última jugada de la primera mitad cuando Cristian cabeceó desviado un centro de Azkorra desde el pico izquierdo del área. Terrazas quiso cambiar la mala imagen de los primeros 45 minutos dando paso a Álex García y Kepa. El extremo vizcaíno, como siempre que sale de revulsivo, rayó a un gran nivel y de sus botas nacieron las contadas ocasiones de peligro de los locales. Por contra, con Álex García pegado a la cal, Vicente debe reconvertirse en mediapunta puro y ahí pierde efervescencia y se diluyen sus principales virtudes. Sin apenas tiempo para asimilar el plan B, el Hércules golpeó por segunda vez tras un nuevo regalo del cuadro morado. Peña se sumó al ataque y tras encontrar un pasillo en el área local centró hacia Braulio. El autor del primer gol intentó rematar pero no conectó con el balón aunque ello fue suficiente para confundir a Razak. El guardameta se quedó sentado y solo pudo contemplar como el balón se introducía lentamente en su portería. Formidable y salvador desde su llegada al Depor, al cancerbero ghanés le tocó vivir en sus carnes el amargor del fallo. Pero hay que ser justo y reconocer que se ha ganado el derecho a tener un mal día.
 
Con el 0-2, evidentemente el partido se abrió. Los morados se lanzaron a la desesperada pero no terminaron de generar verdadero peligro prácticamente hasta el último cuarto de hora. Entonces varios servicios de Álex García rematados por Kepa y un par de disparos lejanos de Antón y Vicente pudieron meter en la pomada a los alcarreños, demasiado obtusos en ataque. Por contra Edu Bedia y Eldín también pudieron hacer leña del árbol caído pero el marcador ya no se movería más.