MVP Aíto
01/10/2010 - 09:45
Este pasado fin de semana en Vitoria se pudo disfrutar de la Copa del Rey, cuatro emocionantes días donde los ocho mejores equipos al final de la primera vuelta de la liga ACB pugnaron por hacerse con la victoria.
Y lo hicieron con partidos igualados, llenos de suspense hasta los minutos finales, un aliciente que empieza a ser tradición en la Copa y que deja en el apartado de lo anecdótico aquellos partidos resueltos con premura. En la edición de este año la victoria ha sido para el DKV Joventut en una final contra el conjunto anfitrión, el Tau, que reivindicó el papel de los equipos puramente baloncestísticos en su pugna contra los llamados futboleros (Real Madrid y Barcelona). Dos filosofías deportivas distintas para un mismo deporte, y que esta vez dejó como ganador al club de barrio, al club de cantera donde lo primordial es formar personas que disfruten con el baloncesto. El histórico club de Badalona hibernó durante años en la zona media de la ACB hasta que el domingo superó el último escalón de la profunda crisis en la que se encontraba. Y varios nombres son los que merecen un destacado lugar como referentes de la reconstrucción de la Penya. El primero es el de Jordi Villacampa, histórico jugador verdinegro que asumió el reto de la presidencia del equipo para devolver a su club, a su casa, al lugar del que nunca debió quedar apeado. También está Rudy Fernández, joya de la cantera que emergió en la Copa de hace cuatro años en Sevilla (mejor jugador pese a perder su equipo en la final contra Tau) y cuyo futuro está en Portland, en la NBA, al lado de su amigo Sergio Rodríguez. Él, junto con Ricky Rubio, un imberbe de 17 años que ya es estrechamente vigilado por todos los equipos estadounidenses tras haber asombrado a Europa con su juego, conforman la cabeza visible del proyecto badalonés.Pero el principal responsable de que el Joventut haya vuelto arriba se llama Aíto García Reneses, el entrenador madrileño que ha conseguido hacer un extraordinario equipo con dos jóvenes estrellas y una legión de jugadores rechazados por otros equipos, como el caso de Sonseca y el Real Madrid, y de jornaleros cualificados como Paco Vázquez o Laviña. Es la genialidad de Aíto, plasmada en el trabajo diario de conjunto, la que ha devuelto a la cumbre al Joventut. Sabio entre sabios, él queda como MVP oficioso del torneo por delante del oficial.