Nico García se despide de Guadalajara: “Va a ser difícil sentirme tan a gusto como aquí”

15/06/2026 - 13:05 Alberto Moreno Pérez

El BM Guadalajara ya ha resuelto la duda de su portería. Eran tres jugadores para dos puestos: el joven Jorge Blanco, el recién fichado Ramón Fuentes y el asturiano Nico García. Finalmente serán los dos primeros los que ocupen la plaza morada en la 26/27. El club anunciaba esta semana la marcha del gijonés, después de tres temporadas en Guadalajara.

Nico García ha sido uno de los jugadores que mejor ha conectado con la grada en los últimos años. Quizá porque, después de tres campañas, el portero ya era una de esas caras que parecían formar parte del paisaje habitual del David Santamaría.

Pero el deporte, como la vida, avanza. Y Nico ha decidido cerrar una etapa que, según reconoce, le ha marcado para siempre. “Todo en esta vida tiene un fin”, explica con serenidad. No hay polémicas ni reproches. Solo la sensación de que era el momento adecuado para buscar nuevos retos: “Ha sido una decisión mía. Sentía que necesitaba otros aires y otros caminos”.

Se marcha, pero lo hace con la mochila cargada de gratitud. Una palabra que repite una y otra vez durante la conversación. Gratitud hacia un club que apostó por él cuando apenas comenzaba a abrirse camino en el balonmano. Porque cuando Guadalajara llamó a su puerta, Nico venía de Segunda Nacional y soñaba con construir una carrera deportiva lejos de casa. Aún recuerda aquel momento: “Estaba en casa cuando me dijeron que Guadalajara me quería. Para mí era increíble”.

Llegó siendo un joven portero cargado de ilusión y tres años después se marcha convertido en un jugador mucho más experimentado y, según él mismo reconoce, en una persona diferente. “Me voy siendo una persona totalmente distinta”, asegura.

El balonmano le ha enseñado en Guadalajara a convivir con emociones que hasta entonces apenas había experimentado: la presión, la frustración, la responsabilidad o la gestión de los momentos difíciles. Todo ello en una ciudad donde el deporte se vive con intensidad. “Aprendes a relativizar las cosas y a manejar mejor las emociones”, dice de forma contundente.

Mirando atrás, le cuesta elegir un único recuerdo. Sin embargo, hay uno que emerge por encima del resto: el ascenso conseguido en su primera temporada. Aquella campaña fue también su estreno en el balonmano profesional y culminó con un logro que todavía conserva intacto en la memoria. Si tiene que quedarse con una imagen, es la del partido de Burgos que certificó el salto de categoría: “Me marcó y lo voy a recordar toda la vida”.

En el otro extremo aparece el descenso de esta temporada. El golpe más duro de estos tres años. “Ha sido lo más triste, sin duda”, lamenta. No esconde el dolor que produjo ver cómo se escapaba el objetivo después de un curso que había comenzado cargado de ilusión. Aun así, prefiere quedarse con el aprendizaje: “Todos hemos aprendido mucho. Un palo así te enseña muchas cosas”.

El grupo humano
Más allá de los resultados, hay algo que Nico destaca por encima de cualquier clasificación. El grupo humano. Durante la entrevista aparecen nombres de compañeros, entrenadores y trabajadores del club. Le cuesta hablar de unos sin acordarse de otros. De las amistades forjadas con el paso de las temporadas. De las conversaciones, los viajes, las victorias y también las derrotas compartidas. “No me quiero dejar a nadie”, repite varias veces.

Y es precisamente ahí donde encuentra la esencia del Balonmano Guadalajara. “Quizá no haya grandes nombres, pero la fuerza del equipo siempre ha sido el grupo”, dice. Una familia. Esa palabra tan repetida en el deporte y que, en este caso, Nico pronuncia convencido de que refleja exactamente lo que ha vivido durante estos años.

Si hay una imagen que resume su paso por Guadalajara, probablemente no esté relacionada con una parada concreta ni con un resultado. Está en el sonido. Ese “Nico, Nico, Nico” bajando desde la grada del Santamaría después de una intervención decisiva. “Era una sensación indescriptible”, confiesa.

El portero asegura que nunca olvidará el cariño recibido desde el primer día. Dice que la afición le hizo sentirse querido desde que aterrizó en la ciudad y que difícilmente volverá a encontrar un lugar donde se sintiera tan cómodo sobre una pista: “Va a ser muy difícil igualar lo a gusto que he estado aquí”.

Por eso, en el momento de la despedida, no pide nada para él. Su mensaje está dirigido al club y a quienes llenan las gradas cada fin de semana. Les pide que sigan cuidando lo que han construido. Ese sentimiento de pertenencia que, a su juicio, convierte al Balonmano Guadalajara en algo especial: “Ningún jugador está por encima de eso”.

Nico emprende ahora un nuevo camino. Su próximo destino todavía tendrá que esperar para hacerse oficial. Mientras tanto, Guadalajara despide a uno de los suyos.

Aquel joven que llegó desde Valladolid con una maleta llena de sueños se marcha dejando un recuerdo imborrable entre compañeros, entrenadores y aficionados.

Y quizá la mejor prueba de ello sea que, cuando vuelva al David Santamaría defendiendo otros colores, habrá muchos que, por un instante, volverán a escuchar aquel cántico que le acompañó durante tres años: “Nico, Nico, Nico”.