“No puedo mostrar lealtad a quien no me la muestra”: los capitanes del Dépor, muy molestos con la propiedad del club
La delicada situación económica del CD Guadalajara ha dejado de ser un rumor para convertirse en una denuncia pública. Los tres capitanes del primer equipo —Javier Ablanque, Jorge Casado y Dani Gallardo— han alzado la voz, justo después de la comparecencia del presidente, Carlos Ávila, para describir un escenario límite marcado por impagos, precariedad en el día a día y una profunda desconfianza hacia la propiedad del club.
Lejos de tratarse únicamente de retrasos salariales, los futbolistas han relatado situaciones que evidencian la gravedad de la crisis. “Hacemos un buen partido y nos encontramos con que el autobús casi no sale porque se le debe dinero”, explicó Ablanque. El capitán detalló además problemas con servicios básicos como la alimentación en hoteles o la inminente retirada de la carpa del gimnasio por falta de pago. “Estamos en Primera Federación y el club no está al nivel económico de la categoría”, sentenció.
La plantilla considera que la situación actual no es fruto de un episodio puntual, sino de una gestión prolongada que no ha estado a la altura. Ablanque fue especialmente crítico con la propiedad, a la que acusa de haber priorizado intereses propios frente al bienestar del club. Según su versión, hubo oportunidades de venta que no se concretaron por exigir cifras “desorbitadas”, lo que habría contribuido a agravar la deuda actual.
En la misma línea se expresó Jorge Casado, quien, pese a agradecer el trabajo diario de empleados y cuerpo técnico, marcó una clara distancia con los propietarios. “No puedo mostrar lealtad a quien no me la muestra”, afirmó. El defensa denunció la falta de contacto directo con la propiedad —a la que asegura haber visto “dos o tres veces en dos años”— y criticó la ausencia de explicaciones claras en un contexto cada vez más insostenible.
Casado también puso el foco en el desgaste psicológico que atraviesa el vestuario. “No concibo un trabajo en el que estés meses sin cobrar y tengas que seguir rindiendo al máximo”, señaló, advirtiendo además que la plantilla podría iniciar acciones legales si no se producen avances inmediatos. En este sentido, recordó que los jugadores cuentan con el respaldo de la Asociación de Futbolistas Españoles, aunque alertó de la vulnerabilidad en la que quedan otros trabajadores del club.
Por su parte, Dani Gallardo incidió en la falta de información y en la sensación de incertidumbre permanente. “Nadie puede quedarse conforme con las explicaciones que estamos recibiendo”, aseguró. El centrocampista reconoció su pesimismo respecto a una posible venta del club, tras varios intentos fallidos en los últimos meses.
Uno de los puntos más incomprensibles para la plantilla es el destino de los ingresos obtenidos en el partido de Copa del Rey frente al FC Barcelona. “Es un ingreso que a cualquier club de esta categoría le soluciona gran parte del año, y sin embargo nosotros estamos peor”, lamentó Gallardo.
Más allá de las cifras, los jugadores coinciden en que el deterioro también ha afectado al funcionamiento interno del club: salidas de personal, reducción de recursos y una pérdida progresiva de calidad en el trabajo diario. Todo ello en un contexto en el que el equipo sigue compitiendo en el campo, tratando de aislarse de una realidad que, según reconocen, ya resulta imposible de ignorar.
La crisis del CD Guadalajara entra así en una fase crítica, con el vestuario unido pero al límite, y con un mensaje claro dirigido a la propiedad: la situación no admite más demoras.