Objetivo logrado para el Depor

26/05/2013 - 23:13 Optasports

El Deportivo sumó el punto que le faltaba para asegurar su permanencia en Liga Adelante de forma matemática. En su visita al Sardinero, el Guadalajara salió a jugarle al Racing en su propia mitad de campo y de tú a tú, demostrando que no venía a pasearse a Santander, sino a competir por tres puntos que le sirvieran para estar un año más, y ya van para tres, en la división de plata del fútbol español. En un partido muy trabado, en el que las defensas y, más concretamente, los porteros se impusieron a los ataques, y en el que ninguna de las dos escuadras fue capaz de convertir sus ocasiones, el equipo morado sacó un punto de oro del mítico estadio santanderino.
El partido no iba a tardar en ofrecer su primera ocasión de gol y, ya en el minuto cuatro, el equipo local llegaba con claridad en un contragolpe por la derecha que conducía Ferreiro y en el que pasaba a Gai Assulin dentro del área, que dejaba el balón al punto de penalti y Jairo no acertaba a rematar, saliendo el balón de banda. Nueve minutos después llegaba la réplica alcarreña, con Juanjo penetrando en el área santanderina por la izquierda, tras una pared con Antón pero, su disparo ajustado al palo derecho de la meta local, lo despejaba Mario a córner evitando el que podía haber sido el primer gol del encuentro.
 
Insiste el Depor pero sin suerte
Álvaro Antón y Juanjo no se daban por vencidos pese al error. El primero ejecutaba una falta desde los tres cuartos del ataque por la izquierda y, cuando el segundo se prestaba a rematar, apareció Mario para despejar de puños. El choque se convertía entonces en un toma y daca y, en el minuto 24, Ferreiro recibía un pase de Jairo y su disparo raso al segundo palo lo atrapaba Razak en dos tiempos. Inmediatamente después, Gai Assulin conseguía armar otra jugada individual que no acertaba a rematar por falta de fuerza, perdiendo el equilibrio y cayendo solo dentro del área.
A la vista de estas ocasiones, el Racing se venía arriba y, a cinco minutos del descanso, eran de nuevo Gai Assulin y Tiago Pinto quienes lo intentaban, pero con el mismo resultado que hasta el momento. La primera parte estaba condenada a morir sin goles. Ya en la segunda parte, el Deportivo volvió a salir a jugar al equipo cántabro en su propio campo, pero iba a ser el Racing quien dispusiera del mayor dominio del esférico y de las ocasiones más claras de gol, pese a que ninguno de los dos equipos iba a ser capaz de materializarlas en los 45 minutos que restaban por jugarse.
 
Alternancia
Cuatro minutos después de la reanudación, se reclamó desde las gradas del Sardinero penalti de Razak sobre Jairo, tras una jugada en la que Ferreiro se iba por la izquierda para dejársela a Assulin, quien, una vez más, no acertaba a controlar. El balón, sin embargo, le caía a Jairo y, cuando el delantero racinguista se prestaba a rematar, caía en el área ante la salida de Razak que había salido con los pies por delante. Poco después, Ferreiro centraba al centro del área ante la internada de Jairo quien, habiendo adelantado a Razak, picaba el balón por encima del guardameta rival con demasiada fuerza.
La jugada cómica del partido iba a producirse en el minuto 10 de la segunda parte, con la defensa del Racing como protagonista. Bocanegra iniciaba la acción fallando un despeje de balón que se ve obligado a sacar Crespí, dando la casualidad de que este golpea la pierna Tiago Pinto para salir rechazado hacia el área racinguista. Una vez allí, Mario lo atrapa con las manos, siendo declarada la cesión por el colegiado. El golpe franco indirecto lo ejecutaba Vicente tras toque de Álvaro Antón, pero el balón pegaba en el hombro de Bocanegra y salía despejado a corner.
El Racing seguía buscando el gol desesperadamente, pero sus opciones morían al borde del área. Como la de Quini, que solo ante Razak, remataba al cuerpo del portero ghanés. Ante el panorama, Menéndez quemaba las naves, quitando a un delantero poco acertado (Quini), por otro con la misma suerte (Juanmi), ambos pitados desde la grada. El tiempo pasaba y los alcarreños se sentían cada vez más cómodos mientras los racinguistas se estrellaban en la frontal del área gracias al trabajo de la defensa de los hombres de Terrazas, que veían cumplido su objetivo de la permanencia.