La semana en el CD Azuqueca se ha visto sobresaltada por una noticia, que era un secreto a voces, la salida de Quique López. El técnico rojinegro confirmaba su marcha después de seis temporadas en el banquillo. Es entendible. Está cansado y quería un cambio de aires. Hubiera preferido que siguiera en Azuqueca pero comprendo su decisión. Quique ha dado identidad al club y le deben estar agradecido toda la vida. Se ha ido como un señor en una rueda de prensa y sin hacer ruido, comenta uno de los referentes del vestuario rojinegro, Sergio Pancorbo.
Indiscutible en los esquemas de López ha demostrado su veteranía en el campo a pesar de su juventud. Ha realizado una buena temporada, muy regular aunque con un lunar según el central. Me hubiera gustado haber marcado más goles, sólo he hecho dos, pero en los córner se me cuelgan dos tíos del brazo y es más difícil, dice entre risas este delantero ocasional cuando las cosas se ponen feas y acaba actuando de pivote y añade pero, bueno, había más compañeros para hacer gol. Estoy contento y satisfecho, aunque creo que quizá fuera mejor la temporada pasada, independientemente de haber jugado el play-off de ascenso. En la recién concluida campaña, los azudenses estuvieron apenas unos minutos en puestos de play-off como recuerda Pancorbo. Cuando hicimos el 0-1 nos vimos dentro, pero con el gol del Villarrubia no fue posible. Era muy difícil y las carambolas a veces no salen. Tuvimos el play-off en nuestra mano en otros partidos pero nos pesó la inexperiencia, aún así el objetivo estaba cumplido. Además, imagínate que nos pasa a nosotros lo del Villarrubia, habría sido indignante, admite y matiza que son cosas que no entiendo. No tiene lógica y es totalmente injusto, si nos hubiera pasado a nosotros, habríamos hecho lo mismo que ellos, llorar y poco más.
Su futuro tiene un color rojinegro, aunque antes deberá pulir algunos flecos con el club. Quiero quedarme y espero llegar a un acuerdo. Hay buena predisposición y hablaré con el presidente, concluye el santo y seña del Azuqueca.