26/10/2021 / 16:23
Alberto Moreno


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Pilar Prieto, regatista: “Cuando con quince años probé la vela supe que ese deporte sería mi pasión”

La veterana regatista alcarreña es una de las deportistas más laureadas de nuestro país.


Es una de las grandes del deporte de Guadalajara aunque su humildad y su modestia le impiden reconocerlo. En las dos últimas décadas se ha acostumbrado –nos ha acostumbrado a todos–, a disfrutar desde lo más alto del podio de cuantas competiciones participa. A sus 51 años sigue sintiendo verdadera pasión por el mundo de la vela, un deporte que la atrajo desde el primer momento. Es Pilar Prieto (Guadalajara, 22/10/1970), la gran Pilar Prieto, Pilarín.    

El pasado fin de semana del 9 y 10 de octubre, Pilar Prieto lograba un nuevo título de campeona de España de windsurfing, en Los Alcáceres (Murcia). Es su último galardón, el que se suma a una lista de la que ni ella misma sabe cuantas líneas lleva escritas. “No me acuerdo de cuántos títulos he ganado. Los tengo en un armario. Menos mal que son muy bonitos”, comenta la campeona, que echa la vista atrás para recordar el que más ilusión le hizo. “Fue un Campeonato de Europa en Cagliari (Cerdeña). Iba con mis hijos superpequeños y hará ya más de diez años. Fue algo especial”, relata al recordar esa medalla de oro. También guarda con cariño entre sus recuerdos un Mundial celebrado en Santa Pola y que se disputó casi seguido del Cameonato de España. “Fue un palizón, pero gané el de España y quedé décima en el del mundo. Me hizo mucha ilusión y disfruté mucho en esos campeonatos”, destaca.

Ese feliz matrimonio que forman Pilar Prieto y la vela no comenzó demasiado pronto. De hecho, nuestra campeona probó de pequeña suerte en el atletismo. Además, con el mítico Francisco Aritmendi como entrenador. Sin embargo, Pilar seguía buscando otra aventuras. “De pequeña era una disléxica y con fracaso escolar, vamos que  no me gustaba nada el cole, pero como tenía una madre sabia, me metió en el mundo del deporte y en el arte”, dice y añade que “iba a muchas extraescolares, todas las que podía incluso en el instituto. En el Luis de Lucena, estudiaba muy poco, pero me apuntaba a todos los viajes que salían y uno de ellos fue al albergue de Entrepeñas”. Fue una decisión que cambió su vida. “Tenía 15 años y dije: quiero vivir de esto”. Pilar descubrió en el pantano su nuevo mundo, su pasión. “Cuando salí de aquella semana quería aprender más porque navegar no es solo un deporte, sino que se trata de aplicar la física, saber de meteorología, de naturaleza, la construcción, los materiales… ¡aprendes tantas cosas! Además, estar allí me dio una gran motivación para todo, incluso para los estudios”, descubre.

Fue una nueva apuesta, aunque no resultó fácil. “Mis padres, maestra y agricultor y con cinco hijos no podían pagar nada especial”, dice y recuerda cómo   mientras tenía que acudir hasta el pantano haciendo autostop pudo empezar a navegar y competir gracias a la ayuda de algunos de los míticos de la vela como José Antonio Yagüe, Pablo Abascal o “mi mecenas del deporte”, Alfonso Tertre. 

Pilarín podía así disfrutar de su pasión y junto con algunas compañeras como Luzma Batanero o Nuria Pedrero –“nos conocimos allí y hoy seguimos siendo amigas y practicamos el mismo deporte”–, vivir de lleno la aventura de los deportes náuticos. 

Poco a poco nuestra protagonista empezó a destacar en las competiciones. También logró uno de sus sueños, consiguiendo el título de monitora de piragua, vela y windsurf y sobre todo, en cada jornada, en cada competición, iba aprendiendo más y más.

Pilar Prieto empezó a figurar entre las mejores regatistas del país. De hecho, estuvo muy cerca de acudir a unos Juegos Olímpicos. “Estuve en las clases olímpicas, pero tenías que dejar tu vida para irte al mar a vivir y no me gustaba mucho la idea porque me gusta mucho enseñar, pintar y hacer muchas cosas aparte de esto. Me gusta competir y cuando lo hago no paso ni una, pero en esos momentos que estuve a punto de entrar en la lista olímpica no me interesó porque fue una época en la que tenía que dejar otras cosas. Estaba pensando en mis negocios, en mi clase enseñando...  significaba un cambio de vida radical y tenías incluso que irte de tu casa”, comenta.

Pese a formar parte de la élite de este deporte, Pilar Prieto vuelve a hacer gala de su generosidad y modestia al afirmar que “cuando gano algo, pienso en las atletas, en las nadadoras, en esos deportes que son de centésimas y valoro mucho su trabajo. Yo no tengo tantos méritos porque somos muchas menos las que participamos en él porque tradicionalmente ha sido un deporte muy de hombres y hacerse hueco en una regata ha sido difícil”.

Ahora, la polifacética Pilar Prieto, sigue compaginando su faceta de madre, empresaria, artista y regatista. Continúa compitiendo y ni se le pasa por la cabeza dejar su deporte a un lado. “Me lo estoy pasando ahora mismo genial”, expresa y descubre cómo está “muy emocionada” al navegar con foil, “toda una revolución en la navegación”. Se trata de una novedosa tecnología que hace que los deportistas casi vuelen en las regatas.

Y en esa sucesión casi interminable de actividades diarias, también ha encontrado un hueco para crear el club Orillas de Alocén. Es un proyecto que ha llegado gracias a la colaboración de “un equipo humano brutal”, del apoyo de “una persona entrañable como es el alcalde de Alocén” y de varios amigos y compañeros del pantano. “Me he metido en esta movida, donde tengo que poner mi tiempo y mi dinero, pero es algo que me apasiona”, asegura y añade que “llevaba la instalación once años cerrada y se ha conseguido que el pantano vuelva a tener vida. La escuela ha pasado a ser del Ayuntamiento y espero que Diputación apoye al alcalde por su valentía. Esto va a revolucionar un poco nuestro pantano, el de todos de los guadalajareños y que ahora es un gran desconocido para muchos. Vamos a hacer cursos de todo”, descubre y pone encima de la mesa otro sueño: “Queremos que se llene el pantano de barcos de vela, que no contaminan, ni hacen ruido. El pantano tendrá de esta manera una nueva vida”.

Un referente: “Todas las mujeres deportistas”

-¿Dígamos el nombre de un referente en el mundo del deporte femenino?
    Me viene a la cabeza María Alabau –windsurfista sevillana, campeona mundial en 2009, cinco veces de Europa y presente en tres Juegos Olímpicos (Pekín 2008, Londres 2012 y Río 2016)– pero cada mujer que es capaz de compaginar su vida, sus hijos, con el deporte para mí es una campeona. Ese es mi referente.

-¿Cree que existe desigualdad de género en el deporte?
    Siempre ha habido esa desigualdad y se nota que se está mejorando y que se está haciendo un gran esfuero, pero aún hay una herencia adquirida que poco a poco la temos que ir limando. Esto va por generaciones y aún hay mucha desigualdad en todos los ámbitos de la vida y también en el deporte.

-Si hiciésemos un ránking de deportistas históricos de Guadalajara, ¿quién tendría que estar en la cabeza?
    Francsico Aritmendi. Con él empecé a hacer atletismo y jamás le olvidaré. En los entrenamientos me gritaba mucho. Era una persona que gritaba mientras corría. Yo tenía ocho años y oía su voz constantemente. No paraba de hablar y de animarme, decía “¡vamos, Pilarín!” y eso se me ha quedado ahí. 


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