Plantan la bandera de Cabanillas en la cumbre del Montblanc
21/09/2011 - 11:18
Paco Salas es un conocido empresario de 38 años con un pequeño negocio dedicado a la promoción y construcción de inmuebles a nivel local ubicado en el centro de Cabanillas desde hace más de diez años.
La posibilidad de llevar Cabanillas hasta la cima del Montblanc se le ocurrió un mes antes de partir, cuando un buen día viendo imágenes de compañeros suyos del Club Todo Vertical V+ haciendo otras cimas y portando banderas de sus lugares de origen, pensó ¿por qué no llevar una de Cabanillas? Al fin y al cabo, aunque no nació en el pueblo reside en el desde hace más de 20 años, su hijo sí nació ahí y no se siente vinculado a ningún otro lugar más que a Cabanillas. Además, comprobó que nadie haya portado la bandera de Cabanillas a ninguna cima importante y pensó que sería algo magnífico.
Fue el pasado 18 de agosto cuando tras la ascensión días atrás al Weissmies (4.023m) y al Allalin Horn (4.027m) en los Alpes Suizos para completar la aclimatación y el día de descanso en Chamonix (Alpes franceses), Paco y sus compañeros de cuerda, Juan Rodríguez e Iñaki Zuza, un Guipuzkoano de 48 años, técnico deportivo de alta montaña y guía de la expedición, quien se conoce los Alpes como la palma de su mano, se levantaron muy pronto para dirigirse a su objetivo principal, el Montblanc.
El viernes después de sortear un tramo conocido como la bolera por la cantidad de piedras que ruedan próximas a las cabezas de los alpinistas, alcanzan el refugio de Gouter a casi 4.000 metros de altitud, donde el mal tiempo les impide seguir subiendo.
Al día siguiente, el sábado 20 de agosto el viento es muy fuerte y hace mucho frío pero deciden salir. Un reguero de lucecitas se dejan ver esparcidas por todo el monte, son varios grupos que como si de una procesión de luciérnagas se tratara se han decidido a salir del refugio. Transcurrida la primera hora, ven darse la vuelta a algunos grupos. Se huelen lo peor aunque puede ser por muchos motivos. Frío, indisposición, falta de aclimatación... Incluso más adelante empieza a estar feo como el día anterior. Caminan casi sin aliento y en plena noche. Pero la cuestión es que los metros van cayendo, las horas van pasando y aunque el tiempo no mejora, tampoco empeora. Sucede lo mismo que el día anterior. Sin correr, van adelantando expediciones sin llevar un ritmo demasiado fuerte. El aire es mas fino y no llega con fuerza a los pulmones. A eso de las 5:30 comienza a despuntar el día muy tímidamente ya que las nubes y la niebla no le ayudan. De pronto el viento amaina algo, la niebla se retira y empiezan a ver el cielo azul poco a poco. Ahora solo cabe esperar si es un espejismo o continua así. Esto les da un subidón tremendo. Casi sin darse cuenta están en el refugio de emergencia de Vallot. No es un refugio al uso, es para casos extremos por si sorprende un temporal cerca de la cima. Paran un minuto para dejar los bastones, sacar el piolet y ya no hay marcha atrás. Entran en la fase de ataque a cumbre. Sus ojos comienzan a brillar. Es una mole increíble. Nada se le parece. Es una burrada. Pero al mismo tiempo una preciosidad y les está llamando. Tienen que intentarlo. Cuando quedan 150 metros, Iñaki Zuza el guía, ante la parálisis que parece dominar al grupo, ordena tirar para adelante. Por una arista tremenda, se dirigen encabezando una cordada hacia la cumbre del Montblanc, ya cuesta respirar, Iñaki comienza a grabar la llegada. 125m, 100m, 50m, ya esta, ya casi, un poco mas, 25m y.........¡¡¡Cumbreeee!!!
Paco se derrumba. Clava las rodillas en el suelo de la emoción. No se lo cree es el Montblanc. No puede ser se repite una y otra vez. Mira a su alrededor y cuando ve semejante espectáculo no puede sujetar las lágrimas dentro de sus ojos. Los Alpes suizos, los franceses e italianos. Todo mientras amanece. Está en el punto más alto de Europa Occidental. Llora con ganas de rodillas en el suelo, no le importa. Hasta el punto en que ni siquiera se da cuenta que Iñaki lo esta grabando todo. Pero ya no le importa. En la cumbre del Montblanc y encabezando la cordada en medio de un amanecer de ensueño en el que alguien le dijo al temporal que se fuese porque llegaba el grupo de Cabanillas. Paco recuerda la mochila y saca una bandera. Es más grande que las banderas que llevan a las cumbres los alpinistas. Sus compañeros alucinan. Casi no se hacen con ella. Se la pidió al alcalde, Jaime Celada, prometiéndole que la llevaría a la cima para que ya no fuese igual que las demás. Esa foto será un antes y un después de Cabanillas en las cimas del mundo.
Con esta ya son seis cuatromiles los que completa Paco Salas, pero sólo uno es el Blanco. El Gran Blanco. Casi na... repite.
Desde ahora en adelante y si no le hacen devolverla, llevará la bandera cabanilera siempre con el a todas las cimas donde consiga llegar.