Sergio de la Salud se someterá a un tratamiento de PRGF
08/03/2012 - 17:37
Foto: Nueva Alcarria
Rafa Nadal o Xavi Hernández han superado de forma satisfactoria sus problemas de rodilla gracias a un tratamiento novedoso y eficaz, el PRGF. O lo que es lo mismo, plasma enriquecido con factores de crecimiento proteínas localizadas en las plaquetas. Esta terapia permite recuperar en el menor tiempo posible lesiones en articulaciones, músculos y tendones. El procedimiento es sencillo ya que se inyecta el plasma en la zona afectada y eso acelera el proceso de restauración de los tejidos dañados. De esta forma, la recuperación del deportista es rápida y eficaz. El jugador del Quabit BM, Sergio de la Salud, se someterá en los próximos días a este novedoso tratamiento con el objetivo de acortar los plazos de la tendinitis que sufre en la rodilla izquierda, y que ahora le mantiene totalmente parado sin poder entrenar debido al dolor. En el último partido contra el Ademar León sólo pudo jugar unos minutos y tuvo que ser sustituido.
Iba cojo. Sentía mucho dolor y jugar era insoportable. Salí unos minutos, pero era imposible, comenta el central catalán, que para el próximo partido en Torrevieja 17 de marzo, a las 18 horas, en el Cecilio Gallego es seria duda. Ahora no puedo hacer nada de balonmano y mi entrenamiento sólo está siendo gimnasio tren superior y bicicleta. Hay que ver cómo evoluciona. Me gustaría estar en Torrevieja, añade el 21 del Quabit, que espera que con el tratamiento al que se someterá en unos días, después de realizarse una nueva ecografía, pueda ayudar a su equipo lo antes posible.
La terapia de PRGF, desarrollada por los investigadores españoles Eduardo Anitua y Mikel Sánchez, del USP La Esperanza, de Vitoria, acelera la reparación de los tejidos con los factores de crecimiento plaquetario. Esta aplicación estimula y acelera los procesos de cicatrización y regeneración de la mayoría de los tejidos. La forma de proceder es sencilla y debe ser realizada por gente cualificada. Se le extrae al deportista una pequeña dosis de sangre con una aportación de anticoagulante. Esa sangre se somete a un proceso de centrifugado que permite separar la fracción más rica en plaquetas que contiene factores de crecimiento. Posteriormente, se separa la parte más rica en factores de crecimiento descartando el resto, se le añade cloruro cálcico para liberar dichos factores y se inyecta en la zona lesionada.