Solo un lunar a una actuación propia de un ascenso
08/06/2013 - 22:23
Miguel López aleccionó a sus cachorros y no hubo torrija inicial como ante el Iruña. El conjunto local salió a morder desde el pitido inicial y apenas dejó respirar al Cieza. Siendo pegajosos en los marcajes y atentos en las coberturas, mantenían a raya a su sagaz contrincante, que aún así se las apañó para gozar de una primera tentativa de peligro a los cinco minutos. Ismael fue el más pillo de la clase recogiendo un rechace en el área pequeña pero mandó el balón al lateral de la red. Fueron las únicas noticias que tuvo Javi Alonso de los delanteros visitantes prácticamente hasta el epílogo.
Dominio
Cogió la sartén por el mango el Azuqueca. Charly se mostraba majestuoso en la contención y los cambios de orientación de Tena originaban las primeras llegadas de peligro al área de Rojo. Por los costados, Javi Robledo y Kevin Barrera Pascu no llegó a tiempo aunque tuvo minutos en el segundo tiempo intercambiaban posiciones y traían en jaque a la defensa azulona. De esta guisa, Kevin tuvo en sus botas el primero de la tarde en un contragolpe fugaz llevado por Robledo pero se topó con el meta murciano.
El encuentro estaba trepidante, con un ritmo alto y ello beneficiaba al cuadro de Miguel López. Además, las estrategias volvieron a funcionar a la perfección. En la primera falta lateral pasado el primer cuarto de hora, un cabezazo de Pancorbo a la remanguillé estuvo a punto de sorprender a Rojo, obligado a meter la manopla.
Se entró entonces en una etapa de impás, con sucesivas interrupciones y algún coletazo esporádico del Cieza bien atajado por los Miguelón, Pancorbo, Ureña...
Llegando al término de los primeros 45 minutos, el cuadro rojinegro metió una velocidad más y sacó petróleo a balón parado. Falta lateral botada por Javi Robledo, Esaú la prolonga en el segundo palo y remata Pancorbo sobre la línea de castigo. Fue un gol psicológico, el Cieza quedó noqueado y Esaú pudo abrir brecha en una acción personal espectacular. El ariete controló con el pecho en la esquina derecha del área y lanzó una volea envenenada a la escuadra de Rojo, que atajó con apuros. Descanso
Las consecuencias del 1-0 se prolongaron en el segundo tiempo. Los esparteros seguían k.o. y el cuadro azudense, como un martillo pilón. Esaú era incansable. Su trabajo en la primera línea de presión servía para recuperar infinidad de balones. Uno de ellos, tal vez el más inverosímil, desembocó en el 2-0, un gol salido de la nada. Esaú robó la cartera a Dani Cánovas en la banda derecha del ataque azudense y sirvió el cuero en bandeja para Roberto Izquierdo que batió por alto al guardameta visitante. Con algo de incertidumbre porque un defensor intentó evitar el tanto desde la línea, el 2-0 subió al marcador del San Miguel.
A merced del Azuqueca
El conjunto de Manolo Egea estaba reventado físicamente. Ello contrastaba con el apabullante despliegue del Azuqueca. Parecía la carrera entre la liebre y la tortuga. Todas los rebotes, todas las segundas jugadas, los balones divididos, favorecían a la escuadra rojinegra. Se palpaba la sensación de que podía llegar el tercero en cualquier momento y así fue. En el minuto 67, Roberto Izquierdo volvía a perforar las mallas aprovechando una sensacional asistencia de Pascu, recién salido al terreno de juego en sustitución de Kevin.
Durante algún tiempo siguió controlando la situación el cuadro de Miguel López. Sin embargo, en el último tercio de encuentro cambió de inercia de avante toda al ralentí.
Salieron hombres de refresco en el Cieza (Salmerón y Chema) e hicieron ganar metros a los suyos. La pelota estaba en el tejado del Azuqueca cada vez con más insistencia. Así hasta que un error de Tena posibilitó que Chema encarase solo hacia Javi Alonso marcando un 3-1, que por el valor doble de los goles fuera de casa, deja algo más abierta la eliminatoria. Demasiado botín para los esparteros y demasiado castigo para los azudenses, que no obstante siguen teniendo dos goles de ventaja para la vuelta.