Sorensen da lustre al Tour con su victoria y Nocentini se acostumbra al amarillo
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
CICLISMO TOUR DE FRANCIA
Sorensen abrillantó la trayectoria reciente de este Tour, apagado de grandes ataques o movimientos inesperados. El danés, que estaba entre las apuestas, pegó un latigazo final para dejar atrás a sus compañeros de fuga cuando sólo quedaban cinco kilómetros para la línea de meta. Distancia en la que les metió 47 segundos.
Y es que el corredor danés compartió carretera desde el kilómetro 67 con Pellozotti (Liquigas), Pauriol (Cofidis), Lefevre (Bouygues) Calzati (Agritubel), Föthen (Milram) y el español Egoi Martínez (Euskaltel), líder de la montaña, quién defendió con éxito ante el italiano su maillot de puntos rojos.
Todos fueron de la mano hasta el último tercio del recorrido, cuando la ventaja con el pelotón ascendía a los 5 minutos. Sin embargo, la victoria no se jugó entre los siete aventureros, gracias a la valentía de Calzati y el propio Sorensen, que sin mirar atrás abrieron una pequeña brecha para traicionarles.
Así, y cuando restaban cinco kilómetros, sus cinco compañeros durante todo el día les dieron caza. Fue entonces cuando emergió la figura del danés Sorensen, que arrancó como una bala en dirección a Vittel. El nórdico, que ya ganó una etapa de la Vuelta a España en 2005, se sacó la espina en en la Grande Bouclé, en la que tantas otras veces pudo ser y no fue. Mucho antes, cuando la etapa estaba aún naciendo y la fuga se estaba conformando, el belga Andy Schleck (Saxo Bank) y el australiano Cadel Evans (Silence) lanzaron el contraataque al movimiento en la parte delantera del pelotón.
Un ataque que fue en balde, pero que dejó claro que las intenciones de ambos corredores será atacar antes o después para acabar con la tranquilidad que vive el Astana. Contador continúa segundo clasificado a seis segundos de Nocentini quién ya se ha acostumbrado al amarillo y Armstrong, tercero, sigue a ocho del liderato.
Precisamente Evans, que quiso impedir la fuga, acabó algo retrasado por culpa de una caída, aunque no perdió tiempo respecto a los mejores. El aussie entró en meta ayudado por tres de sus compañeros por un leve resbalón. El pelotón, encabezado por el de siempre Mark Cavendish entró a 5:58 de los escapados.
Hoy el Tour llega a Colmar después de 200 kilómetros. La jornada contará con dos puertos de tercera, uno de primera categoría, y uno de segunda.
Todos fueron de la mano hasta el último tercio del recorrido, cuando la ventaja con el pelotón ascendía a los 5 minutos. Sin embargo, la victoria no se jugó entre los siete aventureros, gracias a la valentía de Calzati y el propio Sorensen, que sin mirar atrás abrieron una pequeña brecha para traicionarles.
Así, y cuando restaban cinco kilómetros, sus cinco compañeros durante todo el día les dieron caza. Fue entonces cuando emergió la figura del danés Sorensen, que arrancó como una bala en dirección a Vittel. El nórdico, que ya ganó una etapa de la Vuelta a España en 2005, se sacó la espina en en la Grande Bouclé, en la que tantas otras veces pudo ser y no fue. Mucho antes, cuando la etapa estaba aún naciendo y la fuga se estaba conformando, el belga Andy Schleck (Saxo Bank) y el australiano Cadel Evans (Silence) lanzaron el contraataque al movimiento en la parte delantera del pelotón.
Un ataque que fue en balde, pero que dejó claro que las intenciones de ambos corredores será atacar antes o después para acabar con la tranquilidad que vive el Astana. Contador continúa segundo clasificado a seis segundos de Nocentini quién ya se ha acostumbrado al amarillo y Armstrong, tercero, sigue a ocho del liderato.
Precisamente Evans, que quiso impedir la fuga, acabó algo retrasado por culpa de una caída, aunque no perdió tiempo respecto a los mejores. El aussie entró en meta ayudado por tres de sus compañeros por un leve resbalón. El pelotón, encabezado por el de siempre Mark Cavendish entró a 5:58 de los escapados.
Hoy el Tour llega a Colmar después de 200 kilómetros. La jornada contará con dos puertos de tercera, uno de primera categoría, y uno de segunda.