Te equivocas, Lance

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

TETÈ DE LA COURSE
Álvaro Llorente - Periodista
Cuestionar es humano. La duda siempre nos acecha ante cada acción, real o de pensamiento, propia o ajena, y es necesario plantearse si algo es conveniente o no, dotar de una valoración a las acciones mediante una crítica, un juicio.
René Descartes, ilustre filósofo francés, decía que bastaba pensar bien para actuar bien. Pero ni en estos tiempos está asegurado el acierto con el buen pensamiento ni una buena acción es fruto de una idea correcta. Pongamos por caso a Lance Armstrong, posiblemente el ciclista más invencible que haya podido verse. Retirado de la práctica profesional del ciclismo tras el Tour de 2005, anunció su retorno a la competición hace escasas semanas. La noticia me chirrió nada más conocerla y aguanté mis ganas de escribir sobre ella hasta consolidarse todas las informaciones que se recibían a cuentagotas. El momento ha llegado, pues la niebla informativa se ha levantado y parece que se han tomado decisiones firmes. ‘El molinillo humano’ vuelve de la mano de su director fetiche, Johann Bruyneel, y con la participación asegurada en su carrera, el Tour. Pero sus días en Francia no serán de vino y rosas. Si la guillotina francesa hizo añicos hace más de dos siglos el sistema social del Antiguo Régimen, en esta ocasión está más que dispuesta para hacer imposible la estancia de Armstrong en las carreteras galas. Al tejano le saldrá caro el retorno. En Francia no le aman y ponen en tela de juicio sus perpetuas exhibiciones en los siete Tours consecutivos que ganó. En ellos sólo falló una vez, con Beloki de rival, pero la suerte te alió con él al cruzar un sembrado en un descenso sin sufrir ningún contratiempo. El próximo julio Astaná vivirá a buen seguro un infierno mediático que esperemos no acabe por afectar a Contador, el gran perjudicado deportivamente con todo este asunto. Dice un buen amigo mío que es mejor callar y parecer tonto que abrir la boca y demostrarlo. Con su decisión comete un error Armstrong y da cobijo a los que de él dudan: si la cosa le va bien, se le achacará dopaje para hacer milagros a sus 37 años; si en cambio va mal, las sospechas sobre el pasado se agigantarán. ¿Qué gana entonces Armstrong con su vuelta? Matar el gusanillo de la competición, hallar la gloria de vencer nuevamente pese a su edad y su retiro… Quizá pueda creerlo él. Pensemos entonces nosotros bien, como Descartes, y no achaquemos todo al dinero. O sí.