El Ciudad de Guadalajara FS consolida su proyecto con una cantera en plena expansión
La temporada 25/26 ha servido en el Ciudad de Guadalajara FS para potenciar la base y consolidar la plantilla senior de Tercera.
Hay temporadas que no se miden solo en títulos, sino en la sensación de que algo está creciendo desde dentro. Y en el Ciudad de Guadalajara FS esa idea ha sido el hilo conductor de un curso que el club da por más que positivo, con la cantera como auténtico termómetro del proyecto.
El presidente, José Miguel Camacho, lo resume sin rodeos pero con satisfacción: “Ha sido un año exigente, marcado por cambios importantes en la estructura directiva tras la salida de figuras clave como Fernando García y Santi Prado, pero también un año en el que el club ha seguido encontrando estabilidad a base de trabajo diario”, dice y añade que “entre directiva, monitores, familias y los propios niños, hemos conseguido sacar adelante una temporada muy buena”.
La base, el corazón del club
El crecimiento más visible está en la cifra: cerca de 150 jugadores han vestido esta temporada los colores del club, desde los más pequeños hasta los sénior. Pero el dato que más ilusiona en la entidad es otro: el regreso del equipo de iniciación, con niños de apenas 4 y 5 años, una categoría que llevaba años sin formar parte de la estructura.
“Volver a ver a los pequeños en pista nos ha devuelto la esencia del fútbol sala”, reconocen desde el club, donde ese grupo de mini jugadores ha acabado el año compitiendo y hasta levantando el torneo del Atlético Guadalajara, además de alcanzar unas semifinales de Copa que se han celebrado casi como un título.
Formación con resultados
La cantera no solo ha crecido en número, también en resultados. En benjamines, uno de los equipos rozó el campeonato liguero con un subcampeonato y el otro firmó una buena trayectoria hasta semifinales de Copa. En alevines, el balance fue todavía más redondo: subcampeones de Liga y campeones de Copa, cerrando el curso con una sonrisa amplia en la grada.
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En infantiles, el trabajo también tuvo premio. El Infantil B logró meterse en la fase final por el título, mientras que el Infantil Regional alcanzó unas exigentes semifinales de Castilla-La Mancha, confirmando el salto competitivo de la generación.
Pero si hay un grupo que ha dejado huella es el Cadete Regional, que firma la mejor clasificación de su historia con un cuarto puesto y, además, se cuelga el título de campeón de Copa. Un doble broche que refleja la madurez de una plantilla que ha competido de tú a tú con los mejores.
En División de Honor
El capítulo más emotivo del año lo firma el Juvenil División de Honor. La primera vuelta fue una cuesta casi imposible: un solo punto en toda la fase inicial y un escenario que invitaba poco al optimismo. Sin embargo, el equipo cambió por completo en la segunda mitad de la temporada hasta lograr una permanencia que, a mitad de curso, parecía inalcanzable.
“Probablemente ha sido la salvación más importante de toda la escuela”, reconocen desde la dirección del club, todavía con el recuerdo reciente de una reacción que ha marcado al vestuario.
En esa misma categoría juvenil, el equipo autonómico fue el mejor conjunto de la segunda vuelta, mientras que el otro juvenil cumplió con solvencia el objetivo de mantener la categoría.
Sénior con sello de casa
En la categoría absoluta también ha habido señales de continuidad. El Sénior B peleó por el título de Liga hasta la última jornada y alcanzó las semifinales de Copa, confirmando la profundidad de la plantilla.

El primer equipo, por su parte, ha competido con una plantilla muy joven, formada íntegramente por jugadores vinculados al club. El objetivo de la permanencia se cumplió sin sobresaltos, en una temporada de aprendizaje continuo. “Nos ha faltado algo de experiencia en momentos clave, pero el juego del equipo ha sido de los más atractivos de la categoría”, destaca Camacho, satisfecho con la evolución del grupo, un grupo que seguirá contando con Isma Mínguez como capitán del barco la próxima temporada.
El futuro
Con el curso ya cerrado, en el Ciudad de Guadalajara FS no se habla de final de ciclo, sino de punto de apoyo para seguir creciendo. El mensaje es claro: consolidar lo construido y seguir dando espacio a la cantera.
“Este club tiene que seguir creciendo con ilusión, trabajo y compromiso. Aquí hay sitio para todo el que quiera sumarse”, resume el presidente.


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