25/06/2019 / 12:56
Alberto Moreno Pérez


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Paula Taberné se convierte en la primera alcarreña en cruzar el Estrecho de Gibraltar a nado

El pasado mes de marzo daba a luz a su hijo Luca. Tres meses  después, este martes, 18 de junio, ha  hecho realidad otro sueño. Ha sido capaz de cruzar el Estrecho de Gibraltar a nado. Es Paula Taberné Rodríguez (Guadalajara, 36 años). Su proeza, completada en poco menos de cuatro horas y media, la convierte en la primera alcarreña en unir Europa con África nadando.


¿Cómo y por qué llega a plantearse el reto de cruzar el Estrecho a nado?
Siempre he hecho mucho deporte desde pequeña: natación, salvamento y socorrismo... tuve un parón y retomé la actividad deportiva a los 30 años. He hecho triatlones pero lo que más me gusta es nadar en aguas abiertas. Hace poco hice una travesía en Galicia y me encantó y desde entonces no he parado. Así, cruzar el Estrecho es el sueño de cualquier nadador de aguas abiertas porque es algo mítico y a la vez presenta un gran grado de dificultad. Decidí inscribirme en esta aventura y he estado en lista de espera cuatro años porque hay un cruce a la semana y solo de abril a noviembre y como máximo cuatro nadadores. Lo he cruzado con dos chicos de Alicante (Carlos Rafael Martínez Murcia, de 42 años y Ángel Alberto Costilla Amador, de 33 años) a quienes no conocía. Esto el sueño de cualquier nadador y yo lo he podido cumplir.

Hace apenas tres meses daba a luz a su hijo Luca, ¿cómo ha podido preparar la travesía con el embarazo? 
Me confirmaron la fecha en la que podía nadar el año pasado y entonces empecé a prepararme. Es cierto que con el embarazo los entrenamientos han sido distintos, sin poder hacer ritmos fuertes, pero me he recuperado estupendamente y mi familia me ha echado un cable. Al final estos dos últimos meses han sido a tope en cuanto a la preparación.

Pudo completar el reto al segundo intento ya que el primero se suspendió por los fuertes vientos, ¿qué pensó cuando anularon el cruce la primera vez?
Había un oleaje impresionante y  se suspendió cuando llevábamos ya una hora nadando. Cuando vi que nos iban a sacar del mar mi preocupación estaba en pensar que ahí se acababa mi sueño después de tanto tiempo esperando. Estaba desilusionada pero nos dijeron que se podía intentar al día siguiente y ahí ya lo conseguimos.

En ese segundo intento ya estaba mejor el oleaje, pero tenía por delante más de cuatro horas de reto, con esos 15,3 kilómetros de distancia, ¿cómo lo afrontó?
Tenía la preocupación de que el mar que qunque estaba algo mejor que el día anterior aún podían darse cambios y en cualquier momento te podían volver a sacar del agua porque ante todo prima la seguridad. Tú lo quieres hacer, pero sabes que se puede acabar el sueño en cualquier momento. Sin embargo, yo cuando nado lo que pienso es en nadar y nadar, no me preocupo de lo que queda ni de lo que llevo y eso es lo que me hace llegar a todas partes.

¿Qué es lo más duro en un reto así?
Nadé con traje de neopreno, así que el frío no fue un obstáculo, pero sí que es muy duro porque hay veces que no avanzas, que ves que llevas mucho tiempo y la corriente va en contra. Es un reto muy psicológico. El trío que íbamos teníamos que ir siempre juntos para apoyarnos si uno flaqueaba, con lo que a parte de un reto deportivo, es un acto de compañerismo y de solidaridad.
 

¿Quién les acompaña durante el cruce?
Va con nosotros una zodiac con el avituallamiento y el juez que certifica que has cumplido el reto; el avituallamiento es cada 45 minutos y es muy corto de menos de un minuto, con lo que solo puedes pensar en nadar. Además, el punto donde llegamos, Punta Cires (Marruecos), es peligroso porque tiene cerca tiene cuatro puertos y si cambia la corriente te lleva hacia ellos y eso es un auténtico peligro.

¿Qué sintió cuando tocó tierra en Punta Cires?
¡Madre mía! Es indescriptible. Siempre seguimos a la embarcación y ya al final veía las rocas muy cerca, estábamos a punto de tocar tierra y en ese momento se me pasaron por la cabeza todas las personas que me apoyan, a las que quiero mucho... cuando llegué a la roca tuve la suerte de poder subirme a ella y fue la primera que lo hizo de los tres. Ahí escuché cómo transmitían al barco que había llegado. Es una sensación muy emotiva. Había cruzado desde Europa hasta África y se cumplía un sueño. Además, sé que he entrado en la historia del Deporte de Guadalajara porque soy la primera mujer en conseguirlo. 

Me imagino que ahora será el momento de descansar, ¿o está ya pensando en nuevos retos?
Estoy más fresca que una rosa y estoy ya pensando en los siguientes retos. De momento, para julio tengo programado para el día 13 una prueba en el Ebro y el día 27, en el río Sil, de 10 kilómetros. Ya en septiembre haré una travesía en la isla de Hierro de 18 kilómetros. Luego ya veremos, pero tengo en la cabeza hacer una modalidad que se llama doble cruce que es ida y vuelta al Estrecho; me lo estoy planteando, aunque tienen que darse unas condiciones meteorológicas casi imposibles. Me voy a inscribir y si me acompaña el tiempo, fenomenal. Cuando estaba nadando este martes, en pleno cruce, era lo que tenía en la cabeza y me gustaría cumplirlo.


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