"Si no se puede no se puede y además es imposible"

28/05/2020 - 11:43 Adri Martiño

Desde el principio he mostrado mi opinión de que tratar de forzar cierto riesgo sanitario para acabar una temporada deportiva era una barbaridad. La idea de poner en el más mínimo riesgo a algún participante por, no olvidemos, pegar patadas a una pelota, me parece atroz.

Dentro de todo esto y de que parece que la situación empieza a controlarse un poco, al menos aparentemente, puedo llegar a entender las necesidades profesionales. Al final, se come de esto y, de la misma forma que los carniceros, camareros o ingenieros, el apremio laboral implica tratar de volver a trabajar controlando los riesgos. Lógico, lícito y normal, siempre que vayamos siguiendo las mismas normas que el resto de la sociedad y no se ponga en mayor peligro la salud. Esto por desgracia, en fútbol sala, se puede aplicar a primera división másculina y poquito más. Quizás un poco la segunda.

Para todo el resto de nuestro deporte donde el 90% de los actores y actrices principales, jugadores/as, “empleados del club” y cuerpos técnicos que sí, aún existimos, son amateurs, competir en julio no acaba de entrarme en la cabeza.

A todos/as nos apetece muchísimo volver a entrenar, seguro, pero ¿realmente tiene sentido reiniciar el hobby de muchos cuando la situación es la que es?, cuando aún no se sabe si los colegios podrán empezar en condiciones óptimas.

Ya no voy sólo ahí. Pensad en varios contextos que se van a dar. Incluso en una situación saluble, padres/madres de familia que tras tres meses encerrados se tendrían que quedar entrenando en verano y renunciar a las vacaciones con hij@s y/o pareja por los cien euros que pueden cobrar en segunda b o primera femenina. Tened en cuenta que para muchos/as la competición les va a coincidir con sus vacaciones laborales.

Se darán también casos de jugadores/as jóvenes o no tan jóvenes que conviven con abuelos y abuelas, ¿van a correr riesgos por una afición?

Así podríamos enumerar varios contextos que aparecerán. Incluso desde un punto de vista deportivo, ¿se van a parecer algo los resultados que se den ahora con los que se hubiesen dado?,¿cuántos jugadores/as, entrenadores/as van a negarse a jugar o no van a estar gran parte de la preparación con el equipo?, ¿se va a poder entrenar lo suficiente para preparar la competición y todos lo mismo?, ¿un equipo que ascienda el 26 de julio va a poder planificar la siguiente temporada?, ¿tendrán jugadores/as, entrenadores/as tiempo libre entre temporada y temporada?

Entiendo la decisión de que no haya descensos y sí promover ascensos porque, seguramente, sea la única plausible a nivel legal de cara a que no haya una ola de denuncias difícilmente defendibles. Al final, si te descienden a dos puntos de la salvación quedando siete jornadas estoy convencido de que cualquier reclamación en justicia ordinaria prosperaría. Lo mismo que seguramente el que haya invertido para ascender podría reclamar la inversión. Sin tener ni idea de leyes, suena bastante lógico.

Pero mi sensación es que se está intentando huir hacia adelante para intentar acabar sí o sí. No sé cuáles son los intereses. Sigo pensando que en fútbol sala vamos detrás del fútbol y nuestras realidades no se parecen en nada. Que quién pone las condiciones no es consciente que los que van a jugar los Play-Off de ascenso de tercera a segunda b son “curritos” que entrenan a fútbol sala dos días por semana, juegan el sábado y les cuesta dinero. ¿Cómo es?, ¿si hay una ola de contagios en nuestro equipo la única responsabilidad es nuestra y de nuestro club? De primeras y, con todos mis respetos, suena bastante “heavy”.

En fin, que a veces tenemos que irnos a lo obvio y quizás, “si no se puede no se puede y además es imposible”.


Adri Martiño es el entrenador del Ciudad de Guadalajara FS, de Segunda División B.