Un empate de locura en el Escartín

25/10/2026 - 20:03 Paula Alejandre

Los morados remontaron el gol inicial visitante y llegaron a ponerse 4-2, pero el filial blanquivioleta rescató un punto en los últimos minutos.

El Deportivo Guadalajara vivió una jornada de estrenos y regresos en el Pedro Escartín, aunque el desenlace no fue el esperado. El regreso de Pere Martí al banquillo morado, con Jorge Casado como segundo entrenador, y la presencia de Pablo Valencia bajo palos en sustitución de Josele marcaron el inicio de un encuentro exigente ante el Valladolid Promesas. A ello se sumó una imagen poco habitual: el Dépor saltó al césped con su segunda equipación pese a jugar como local, debido a un problema de coincidencia cromática con las equipaciones del conjunto visitante. Sobre el terreno de juego, ambos equipos ofrecieron un partido de alternativas constantes que acabó con un reparto de puntos y la sensación de que los morados habían dejado escapar una oportunidad.

El Valladolid Promesas salió dispuesto a imponer su ritmo desde los primeros compases. La presión del filial blanquivioleta dificultó la salida de balón del Dépor y pronto comenzaron a llegar las primeras aproximaciones visitantes. En medio de ese inicio complicado, Santi Miguélez dispuso de una buena oportunidad para adelantar a los locales, pero su intento no encontró premio. La respuesta vallisoletana fue contundente: un remate que terminó en un rechace dejó la portería despejada para que los visitantes anotaran el primer tanto del encuentro.

El gol evidenció las dificultades del Guadalajara para entrar en el partido. Durante los primeros veinte minutos, el conjunto morado no terminó de encontrar la conexión entre sus líneas ni la manera de superar la presión rival, una falta de continuidad en el juego que venía acompañando al equipo durante el inicio de la temporada. Miguélez volvió a intentarlo, decidido a mantener a los suyos en el encuentro, pero el empate todavía se resistía.

La reacción llegó en el minuto 28. Juancho puso un centro que Curro Bonilla aprovechó para encontrar el espacio y enviar el balón al fondo de la portería, con un remate ajustado por abajo. El tanto dio aire al Dépor y cambió el ánimo de los locales, que comenzaron a jugar con mayor confianza y a encontrar mejores soluciones con el balón.

La mejoría tuvo continuidad apenas cinco minutos después. Santi Miguélez, que ya había avisado en varias ocasiones, encontró por fin su recompensa y culminó la remontada para colocar el 2-1. El Dépor había pasado de sufrir en los primeros compases a tomar la iniciativa en el marcador.

Sin embargo, cuando los morados parecían haber encontrado el camino, el Valladolid Promesas volvió a golpear. Una pena máxima concedida a favor de los visitantes puso a prueba a Pablo Valencia, que consiguió detener el lanzamiento inicial. El rechace, no obstante, cayó de nuevo en terreno visitante y el filial aprovechó la segunda oportunidad para firmar el 2-2. El empate devolvió la igualdad al encuentro y ambos equipos se marcharon a vestuarios con todo por decidir.

La segunda mitad arrancó con la misma ambición por ambos lados. El partido se convirtió en un pulso abierto, con dos equipos conscientes de que cualquier desajuste podía resultar decisivo.

La insistencia morada encontró premio dos minutos después. Santi Miguélez volvió a aparecer para aprovechar un rechace y firmar su doblete, devolviendo la ventaja al Deportivo Guadalajara con el 3-2. El delantero culminaba así una actuación decisiva en el ataque local, después de haber sido uno de los jugadores más insistentes desde el inicio.

El Dépor no se conformó con proteger su ventaja y encontró la manera de ampliar distancias. Roni puso el broche a una buena acción ofensiva con un remate que superó al portero visitante, tras una excelente asistencia de Santi Miguélez. El 4-2 situaba a los morados en una posición favorable y parecía darles el margen necesario para afrontar con mayor tranquilidad el tramo final.

Pero el Pucela no había dicho su última palabra. La respuesta visitante llegó prácticamente a continuación, con un nuevo gol que devolvió la incertidumbre al marcador. El 4-3 obligaba al Guadalajara a mantener la concentración ante un rival que seguía encontrando espacios y que no renunciaba a rescatar algo positivo del encuentro.

La tensión fue creciendo a medida que se acercaba el final. El Dépor mantenía una ventaja mínima, pero el filial blanquivioleta apretó hasta encontrar el empate. Apenas tres minutos después de su anterior tanto, los visitantes hicieron el 4-4 y dejaron el partido abierto para un descuento en el que ninguno de los dos equipos logró alterar el resultado.

El pitido final confirmó el reparto de puntos en un encuentro de ocho goles, alternativas constantes y un desenlace amargo. Los morados fueron capaces de sobreponerse a un inicio complicado, remontar el tanto inicial y construir una ventaja de dos goles en la segunda parte, pero no consiguieron sostenerla ante la insistencia del Valladolid Promesas.

El regreso de Pere Martí y los estrenos de la jornada quedaron así enmarcados en un partido que dejó señales positivas en la capacidad ofensiva del Dépor, especialmente por la actuación de Santi Miguélez, pero también volvió a poner sobre la mesa las dificultades para mantener el control durante los noventa minutos.

El 4-4 deja un punto para cada equipo, aunque para el conjunto alcarreño la sensación es la de haber dejado escapar dos puntos después de tener el encuentro en sus manos.