Cara y cruz de las fiestas
Fiestas en la capital que han sido un éxito por el ambiente, el buen tiempo, la ausencia de incidentes y la participación, pero también con su cara menos positiva.
Todo llega y todo pasa. Se acabó el verano. Pensamos ya en los proyectos aplazados, la vuelta real a la normalidad. Los días van acortando, los ciclos sucediéndose. Pronto hablaremos de Halloween y enseguida de la Navidad, otra fecha realmente querida. Pero antes nos gustaría felicitarnos, a la sociedad en su conjunto, por el éxito de nuestras fiestas, en parte por el buen tiempo, pero sobre todo por la presencia masiva de personas en el eje de celebración dando ambiente, con casi nueve mil peñistas llenando de colorido y alegría cada rincón. Multitudinarias, muy participadas, felices, han sido estas ferias en las que no ha habido incidentes de gravedad ni heridos por asta de toro, fruto del buen trabajo de los dispositivos de seguridad y del civismo de los guadalajareños. La programación ha sido variada, pudiéndose afirmar que tenemos unos festejos con señas de identidad propias como el recorrido del encierro por el casco histórico con toros que se lidian por la tarde, los vermús solidarios o el pañuelo morado (aunque esto último no ha terminado de calar), además de un atrayente recinto ferial. Acertada ha sido la oferta de tributos y verbenas en distintos escenarios y las actuaciones musicales de charangas.
Y hasta aquí lo bueno. Lo menos positivo, esos 44 minutos y medio de duración de un encierro, récord negativo que escribe una página anecdótica para la historia de estas sueltas urbanas, la caída de los carteles taurinos del primer día que llevó a numerosas devoluciones de entradas, resultando pobre en espectáculo y trofeos la feria pese a algunas buenas faenas con dos puertas grandes, y la suspensión del concierto estrella, ese, el de Leiva, que había conseguido ya en julio agotar las diez mil entradas dispuestas a la venta. Por su parte, Fangoria y María Becerra no lograron la asistencia deseable, si bien ofrecieron lo mejor de sí a sus fans, en especial la combustible Alaska. Con todo y sin duda, unas buenas fiestas.