23/12/2016 / 11:08
Redacción


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Lee íntegro el pregón navideño de las historiadoras guadalajareñas Laura y María Lara

Este año las hermanas ofrecieron un anuncio de Navidad lleno de referencias históricas.


PREGÓN DE NAVIDAD “CIUDAD DE GUADALAJARA”,

POR LAURA Y MARÍA LARA MARTÍNEZ

21 DE DICIEMBRE DE 2016

FUNDACIÓN SIGLO FUTURO

IGLESIA DEL CARMEN

 

L: Amigas y amigo, os anunciamos una Buena Noticia: Dios ha nacido.

M: Con el saludo de la Noche de Belén, hoy, 21 de diciembre, nos adelantamos tres días para iniciar en Guadalajara el ciclo navideño con este Pregón que a Laura y a mí nos colma de satisfacción pronunciar, como historiadoras y escritoras nacidas en Guadalajara. Un pregón meditado al amanecer de cada jornada desarrollada, en camino de ida y vuelta a Madrid, a la universidad, durante nuestro particular viaje a la Alcarria. Un pregón hilvanado al compás de los personajes cuyas trayectorias intentamos reconstruir en nuestros libros o cuyas apariencias recreamos al calor de la verdad histórica y de la ilusión literaria. Un pregón en este templo franciscano, a sabiendas de que fue san Francisco de Asís quien ideó la primera representación de nuestros tiempos, en la ciudad de Greccio, allá por 1223.

 

L: En primer lugar, queremos dar las gracias a la Fundación Siglo Futuro, encabezada por su presidente, Juan Garrido. Siempre es un honor colaborar con la Fundación, ya sea impartiendo conferencias en el Palacio del Infantado o en el Teatro Moderno o participar en las numerosas actividades culturales que, desde hace 25 años, lleva organizando en toda la provincia de Guadalajara y en su sede de la Universidad de Alcalá. Fue un día feliz cuando el pasado 3 de noviembre Juan Garrido nos comunicó esta decisión y, desde ese instante, sentimos que la Navidad de 2016 sería diferente, por poder compartir con ustedes, con vosotros, estos pensamientos al abrigo de este majestuoso templo franciscano, la iglesia del Carmen, ahora que estamos también a punto de iniciar el año de Cisneros, franciscano, reformador y regente de Castilla.

Asimismo, María y yo manifestamos nuestro más sincero agradecimiento a todas las instituciones que nos acompañan en esta velada: al Excmo. Ayuntamiento de Guadalajara, a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha representada por la Delegación, a la Excma. Diputación Provincial, a los alcaldes de otros municipios de nuestra geografía aquí presentes, a las autoridades civiles, militares y eclesiásticas… También gracias a los medios que cubren este acto, gracias a los familiares, amigos y lectores nuestros que habéis venido a escuchar nuestro pregón… Nuestro emotivo recuerdo a nuestro abuelo Ángel, que tanto habría disfrutado en este pregón, pues los recuerdos de nuestras Navidades van de la mano de su heroica juventud y su entusiasmo por la vida, y en general un gracias con letras mayúsculas a todos los asistentes congregados en estos bancos del precioso templo del siglo XVII presidido por Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias.

 

M: Más allá de las aulas del colegio, entre dictados, pizarras y cuentas de las que todos podríamos dar nuestra perspectiva, consultar el diccionario suele contribuir a poner precisión en la lengua. En sus dos primeras acepciones, el de la Real Academia Española afirma que pregón es: “promulgación o publicación que en voz alta se hace en los sitios públicos de algo que conviene que todos sepan” y “discurso elogioso en que se anuncia al público la celebración de una festividad y se le incita a participar en ella”.

Y si echamos mano a los diccionarios de otros idiomas, lenguas muertas y vivas, necesarias todas ellas para el trabajo humanístico, comprobamos que Navidad viene del latín, de nativitas, nacimiento. En cambio, los angloparlantes utilizan el término Christmas, en alusión a la misa (mass) de Cristo. Y en ciertas lenguas germánicas, como el alemán, la fiesta es llamada Weihnachten, esto es, “noche de bendición”. Por tanto, preludio de paz y alegría.

Solemos decir Laura y yo que los historiadores y los matemáticos trabajamos con los mismos ingredientes aunque con proporción distinta. Números y palabras. El matemático pone muchos números y los hilvana con palabras a fin de otorgar comprensión a los algoritmos y ecuaciones. El historiador coloca muchas palabras y les agrega objetividad con años y porcentajes.

En esta línea de la cronología, en 2016 hemos vivido un año bisiesto. Todo lo relativo al 29 de febrero se originó en 1582 cuando el papa Gregorio XIII decidió cambiar el calendario juliano. Este cómputo era el reinante durante la vida de Jesús, pues venía del mandato de Julio César, en concreto del año 45 a.C. Al mirar a Cleopatra, al romano verdaderamente se le detuvo el tiempo y, así, recurrió a uno de sus astrónomos, Sosígenes de Alejandría, para poner a punto las clepsidras- los relojes- entre las arenas del Nilo.

Santa Teresa de Jesús murió el 4 de octubre de 1582, justo el año pontifical, y la enterraron al siguiente, el 15, así que el cambio de calendario quedó indisociablemente unido al tránsito a la vida eterna de la fundadora castellana, la reformadora de El Carmelo, tan apegada a Pastrana, en el duelo dialéctico que le tocó experimentar con la princesa de Éboli a costa de los conventos y de su diario. Como las iglesias ortodoxas no aceptaron el nuevo almanaque hasta después de la revolución de octubre de 1917, siguen celebrando la fiesta el 7 de enero, y prenden las velas de sus templos cuando en el orbe católico nosotros ya hemos recibido a los Reyes Magos. Paradójico también que Estados Unidos, nación que hoy, con su sociedad intercultural y su maquinaria de cine, va a la cabeza en los festejos profanos, tuviera un intervalo en el que celebrar la Navidad estaba prohibido, y todo porque los puritanos la asociaban con los ingleses, de los que lograrían independizarse en 1776. De ahí que en Boston, de 1659 a 1681, la Navidad fuera ilegal, aunque afortunadamente siempre hubo pajes que colocaron en las casas guirnaldas y muérdago.

 

L: El solsticio es un tiempo que marca mutaciones. En la antigua Roma se celebraba hacia el 25 de diciembre la fiesta del Natalis Solis Invicti, esto es, el Nacimiento del Sol Invicto, pero mucho antes los griegos hicieron coincidir esta fecha con Apolo, el dios mensajero que se queda boquiabierto en “La fragua de Vulcano” pintada por Velázquez y que era mellizo de Artemisa. Todos quienes querían conocer su porvenir preguntaban a Apolo en el oráculo de Delfos, aunque la mesa de vaticinios más famosa de la Historia, la de Salomón, parece que la encontraron Tarik y Musa en la invasión islámica de Hispania cerca de la actual Guadalajara al poco del año 711.

Volviendo a Apolo, por más que el paganismo haya sido superado por la Revelación, no podemos dejar de recordar que para los helenos Apolo era el dios de la divina distancia, que amenazaba o protegía desde lo alto de los cielos, siendo identificado con la luz de la verdad, por ello, hacía a los hombres conscientes de sus pecados y, a la par, era el agente de su purificación. A Apolo, líder de las musas y director del coro en esa larga lista de empleos que se le han adjudicado, le tocó competir en el panteón con el Sol Invicto. Tuvo que contemplar el patrón de los poetas que la mayor parte de los soldados de las Legiones eran, sin embargo, fervientes adoradores del Sol Invicto, incluidos Constancio Cloro y su hijo, el futuro emperador Constantino, del que hablaremos más adelante. Entre las brumas, el alboroto impregnaba aquella fecha con la Saturnalia, siete días en honor a Saturno durante los cuales se posponían todos los negocios y guerras, había intercambio de regalos y los esclavos resultaban temporalmente liberados.

Si nos fijamos en la atmósfera y en el tiempo, los días empiezan a alargar desde el 21 de diciembre hasta la noche de san Juan que da comienzo al verano. El nacimiento de El Bautista, del Precursor, del primo de Cristo, entre las hogueras del 24 de junio, hace que las horas de luz disminuyan hasta pasado el Adviento, porque el último de los profetas tenía que menguar para que el Mesías creciera.

 

M: Si existe un episodio histórico en el que el pregonero se encuentra en primera fila es en el Nacimiento de Jesús. El Mesías llegó con el ímpetu de todo niño, a comerse el mundo. Y la tierra se iluminó de gozo: fueron pregoneros los ángeles, fueron pregoneros los pastores, fueron pregoneros los reyes magos….

Ser pregonero en aquel año cero de nuestra era suponía albergar la esperanza de un mundo mejor: liberar a Judea del omnipresente poder de Roma y plantar cara a la tiranía de los gobernantes nativos.

Ante el resplandor de la estrella, en espera del Emmanuel, del Dios con nosotros, no cabía otra opción que estar contento, de ahí que hoy la Nochebuena siga trayendo a nuestra sociedad tecnológica la sonrisa, la grandeza de corazón y el compromiso social. Así que, a partir de ese estado natural de alegría, es desde el que Laura y yo, como pregoneras de la Navidad, os proponemos un viaje en el tiempo de Judea a Guadalajara, de Palestina a la Alcarria.

 

L: En el año 776 de la primera olimpiada, en el año 753 de la fundación de Roma, a la ciudad de David llega a lomos de un asno una pareja de Nazaret. La doncella va a dar a luz, ninguna posada les abre las puertas, no les queda más remedio que buscar yantar y alberga cargados de humildad entre las rocas de un oscuro portal.

La noche en la que el Niño nace, sólo los planetas lo cobijan, tenía que ser así, su primera mirada llega en condiciones pobres desde el suelo del pesebre, su última vista desde la corporeidad a la Tierra acontecería en la altura de la Cruz. El Mesías vino al mundo sin espadas ni legiones de soldados, sólo los pobres se enteraron de que Judea era ya la tierra bendita del Esperado.

 

M: Pasaron tres siglos y una anciana, la emperatriz Helena, la madre de Constantino, soñó con el Galileo. Esta tabernera romana les habría abierto de par en par los quicios de su alojamiento habilitando para José y María la mejor habitación. Sus abuelos Maronila y Hermocles habrán preparado manjares para la familia que recibía al retoño. Y con Caerelia, la hermana de Helena, en el papel de maestra, el bebé Jesús habría comenzado a balbucear las primeras letras. Todas las vidas al fin y al cabo resultan paralelas. Flavia Iulia Helena sufrió en sus carnes el repudio, pero el velo de la promesa le devolvió la dignidad zarandeada y la fe la sacó de las catacumbas de la existencia para sembrar en ella el gozo de la esperanza.

 

L: Gracias a la intervención del Ángel y a la honestidad de José, la Virgen María se libró del mal trago del repudio. Helena fue la primera arqueóloga, a ella se debe la basílica de la Natividad que guarda memoria de los ecos celestiales de la primera Nochebuena. Por su parte, María fue la abogada de Eva, gracias a la mediación de la Limpia de todo pecado nos sentimos depositarios de una nueva oportunidad de ser felices, la definitiva, que la invoca como Estrella de la mañana, con un voto inmaculatista pionero en nuestra diócesis de Sigüenza-Guadalajara.

 

M: Esa primera noche de nuestra era fue de paz por la pulcra conciencia de sus protagonistas. Entre una luz nívea, mientras todos dormían en la ciudad blanca, primero se acercaron a la cuna los zagales y hallaron sobre el heno al infante. Boquiabiertos se quitaron las caperuzas y lo tocaron adornados por la espontaneidad de los sencillos. Este Dios risueño les encantaba. Ofrecieron lana y leche de sus ovejas al recién nacido, cuya cabeza era escoltada por el buey y por el asno. Luego, tras intercambiar unas palabras con José, se despidieron a la usanza judía, disculpándose por las molestias ocasionadas y caminando de espaldas hasta el umbral.

Tiempo después, a lomos de un robusto camello y de dos caballos enjaezados con arreos de metal y cuero, obedientes a la voz de lo Alto, tres heroicos personajes se dirigen a la campiña donde se hospedan las caravanas. Mientras los pajes anudan las riendas, los jinetes inician a pie la marcha hacia la casa.

Divisadlos fastuosos bajo el halo astral: el del camello con tez oscura, envuelto en una amplia capa clara; los otros dos, el mayor con un turbante engastado en diamantes, el joven, vestido de amarillo, con capucha y cordón de filigrana áurea.

Ved detrás a los siervos, portando el cofre, la copa y el ánfora que albergan los regalos. Llegados a la presencia del Niño, inclinan sus cuerpos hasta besar el suelo, le entregan los presentes y, a continuación, María pone a su hijo en los brazos del más anciano. El sabio lo acaricia y, con cuidado, lo confía a sus dos compañeros, mientras que Él juega con las cadenas y las cintas de las túnicas.

La mano de Jesús, que todavía no ha aprendido a bendecir, esboza una cruz sobre sus cabezas, guiada por la madre, y el pequeño, que no alcanza el año de vida, da sus primeros pasos hasta la entrada ayudado por el mayor de los astrónomos. Inmerso en un profundo resplandor que ilumina toda la estancia, el cortejo se despide. Los caballeros bajan despacio la escala y, en la plazoleta, José les sostiene las bridas para que monten sin que las cabalgaduras se espanten.

 

L: El enigma rodea a los Reyes Magos y el primer misterio es el del número porque en la Biblia no se dice ni si eran tres ni sus nombres. En el Antiguo Testamento leemos la alusión a los Reyes de Tarsis, que llevaban, con los de Saba, tributos al Mesías. Se ha especulado en algún momento si Tarsis era Tartessos y, por tanto, los Reyes Magos habrían llegado desde Andalucía. Pero no parece que los Magos fueran ibéricos, sino persas o babilionios. La sabiduría les concedió el título de reyes, y en tanto que astrólogos buscaban la influencia de los cuerpos celestes en la vida de los hombres.

 

El Evangelio de San Mateo nos cuenta que trajeron al Niño tres regalos: oro, incienso y mirra, como rey, dios y hombre, y que en el viaje de ida a Judea se presentaron ante Herodes, el perverso gobernador, un títere en manos de los romanos que tenía una ambición y maldad desmedidas. Herodes los trató de embaucar, los recibió en su palacio, entre surtidores y pájaros de mil colores, y les pidió que cuando adoraran al Rey que iban a visitar, volvieran a contárselo. Mas a través de un sueño fueron avisados de que Herodes era perverso. Y como los Magos eran muy listos tomaron pronto nota de la advertencia del Ángel y se volvieron a su país de Oriente por otro camino guardando el secreto. Por ello, hasta el siglo VI no tenemos referencias a sus nombres, Melchor, Gaspar y Baltasar, como leemos en el evangelio armenio.

Pero el Nazareno tenía que llegar a los 33 años, con parada en Egipto incluida, predicaciones por lagos, tentaciones en desiertos, curaciones de paralíticos, liberaciones de oprimidos y palabras por doquier, en la arena, en el monte o en la sinagoga.

Estuvo a punto de morir Jesús al poco de nacer. Menos mal que un ejército infantil, el de los Santos Inocentes, se interpuso como fuerza de élite. Bendita sangre, la de los salvadores del Salvador, fue el precoz cortejo del Emmanuel y, ahora, adondequiera que vaya lo siguen. Como premio por toda la eternidad, entre nubes de algodón, no cesan de jugar al aro con sus aureolas.

 

M: Pero, ¿cuántos años tenía Jesús cuando lo visitaron los Magos? En los Belenes que ponemos en nuestros hogares es un bebé recién nacido, también en los cuadros del Renacimiento y del Barroco, de El Bosco, Durero, Velázquez y Rubens, sólo tenemos que ir al Prado y comprobarlo. Pero debía de tener 2 años, o sea que ya daba sus primeros pasos y corría por la casa. Esto lo sabemos por revelaciones místicas que tuvieron mujeres desde el siglo XVII al XX y también por otros evangelios apócrifos, como el de la infancia de la Beata Virgen María.

Hay que esperar al siglo XII para ver ya a los tres magos como representantes de las tres edades (juventud, madurez y ancianidad) y de tres razas, con uno negro. Santa Helena trajo a Occidente las reliquias de la Pasión de Cristo, y también los cuerpos de los Reyes, desde el Medievo custodiados en la catedral de Colonia, en Alemania. Al parecer, los tres magos vivieron mucho más de 100 años, después de la Resurrección se consagraron obispos y el apóstol Tomás (el de ver para creer) se los encontró en Saba.

 

L: Y, ¿por qué en España y en el mundo latino vinculado a nuestra Historia se vive más esta fiesta? Porque España es la monarquía más antigua de Europa, por el peso que siempre ha tenido el catolicismo, y también porque los Reyes Magos se convirtieron en familiares desde el arte y la literatura, por ejemplo, son los protagonistas de la primera obra de teatro en castellano, el Auto de los Reyes Magos, del siglo XII, que se sigue representando en los colegios e institutos.

Del mismo modo, mientras preparaba la toma de Granada en la que presentó armas el Doncel Martín Vázquez de Arce, lector eterno en la catedral de Sigüenza, Isabel la Católica disfrutó escuchando villancicos compuestos por su poeta, Ambrosio Montesino, apodado el villanciquero. No en vano a este prelado de Huete, al villanciquero de Isabel, en la corte de los Reyes Católicos hacia 1492 lo había introducido el Cardenal Cisneros, quien lo elevó a título honorífico a obispo de Sarda (en Albania). Los dos, Cisneros y Montesinos, habrían hallado recogimiento en estos muros de su fraternidad franciscana y concepcionista. Aunque cada uno por su camino, los dos, el cardenal y el juglar, recalaron por Tendilla y Cifuentes como de marco de meditaciones.

 

M: Más adelante, en el tiempo de Cervantes, misionó en Etiopía un paisano nuestro, el alcarreño Pedro Páez Jaramillo, hombre que podría hablarnos mucho de sufrimiento puesto que anduvo con grilletes el desierto del Yemen como cautivo de los turcos. En la tierra de los unicornios, donde Salomón había mantenido el idilio con la reina de Saba, Páez Jaramillo aconsejó a los magnates africanos sobre construcción de castillos, medió entre ellos en las reyertas, fue el primer europeo que tomó café y lo dijo, vio las fuentes del Nilo Azul consumando el sueño de Julio César y dio una advertencia a los monarcas del Viejo Continente que quisieran tener larga permanencia en el trono: que sus descendientes se casaran con una de las nietas de los Reyes Magos, afincadas en Etiopía.

 

L: En el mosaico de la historia los caminos se siguieron cruzando y, de este modo, en la Guerra Civil, durante la batalla de Guadalajara (de 1937), que en 2017 se hace octogenaria, tras la victoria republicana por las arenas de Trijueque y Brihuega, los italianos descubrieron que “Guadalajara no era Abisinia”, sin saber que en aquel escenario bélico Páez Jaramillo, natural de Yebes, como reportero de guerra, había escrito su crónica antes que Hemingway. De lo que estamos convencidas es de que si hoy el jesuita del Nilo regresara a su pueblo lo haría en AVE.

En lo relativo a la Guerra Civil, tanto los republicanos como los nacionales hicieron prolijo uso de la propaganda, adquiriendo un gran desarrollo la cartelería y la prensa, por ejemplo hubo dos cabeceras del periódico ABC, una en cada bando, y en 1938 se convocaron dos sorteos de Lotería de Navidad, el republicano en Barcelona y el nacional en Burgos. Pero con su lado más amargo el pasado golpea las conciencias.

Hubo tres Navidades entre las trincheras. ¡Cuánto debieron anhelar los soldados movilizados el pasar esa Nochebuena junto a la lumbre con sus familias!, en ese ciclo de abarcas desiertas y vacías, como dijera Miguel Hernández, en los que en el mejor de los casos el regalo de Reyes era una nuez o una naranja. Los republicanos que combatían en torno a Madrid recibieron para la Nochebuena del 36 ración especial proporcionada por el Socorro Rojo Internacional. Por su parte, los nacionales tuvieron misa del Gallo en el Clínico. Y fue ésta la última Nochebuena del padre Huidobro, legionario y jesuita. Como también fue la de 1759 la última Navidad de María Amalia de Sajonia, la esposa de Carlos III e introductora en España de la práctica del Belén napolitano a partir del Nacimiento con más de 6.000 figuras que la soberana ilustrada, aficionada al tabaco, puso en el Palacio del Buen Retiro.

 

M: Así que no se queda en un tópico la idea de que hay que vivir cada Navidad como si fuera la última porque, aunque no nos demos cuenta por la vorágine de lo cotidiano, con sus afanes y venturas, cada día constituye un auténtico regalo y creemos que todos estaremos de acuerdo en que otro de los valores que  enfatiza la contemplación del Pesebre es que sólo se valora en la existencia aquello que cuesta esfuerzo. Los pastores y los magos tuvieron en común el ser peregrinos. Ya lo dijo san Agustín: “una cosa es haber andado más camino y otra, haber caminado más despacio”. Un camino, el de la vida, en el que nosotros por ventura nos encontramos. Constituyen estos días un ciclo en el que estamos llamados a ser generosos, a felicitarnos unos a otros por estar en Navidad y recibir el Año Nuevo y sería urgente que por primera vez ese espíritu no se quedara pendiente del Árbol, como una figura que se guarda para el año próximo, sino que se extendiera durante todos los meses siguientes hasta el infinito. En palabras de Albert Camus: “No camines delante de ti, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo”.

Hoy los villancicos festejan que María y José protegieron al Hijo de Dios. Escuchad que ya nuestras fuentes se muestran cantarinas, se ensanchan los atrios porque se aproxima la noche más buena del año. Inspira este sosiego al ánimo un poema cargado de nostalgia por las navidades pasadas con nuestros seres queridos, manteniendo siempre viva la ilusión del reencuentro:

 

M:

Suenan viejas canciones

que traen amores añejos

de las costuras del tiempo.

 

Las piñas alegran los sauces,

acebos escoltan los mirtos

y el humo esparce los ecos

por chimeneas de silbos.

 

Pueblo de la Navidad,

pámpano áulico de lirios

que guardas en los villares

musgos, monedas y vino.

 

Desde el cristal de la urbe

vuela mi mente contigo,

que el abuelo ya me espera

con la lumbre y el abrigo,

dando destello a las cuevas

al compás del Benedictus.

 

En la aureola de riscos

trotan caballos y sirios

con mayorales de arena,

venas de pulso aguerrido.

 

Y en el portal de Belén

sueña un pastor con el sino:

tres jinetes sin montura,

cruces de arcones fenicios.

 

¡Abre, hermana, la posada,

que a tus puertas Dios es visto!

 

L: Reíd en esta velada, adultos y niños, que nos va a nacer un Hermano. Alegraos y vestid el corazón de fiesta, exultan los coros porque ya viene, en tres veladas ya llega: el Señor está con nosotros.

Escuchad el sonido de arena de la flauta, como cuando entra la ronda y algo de la genética de otros siglos encuentra aprisa en el Departamento de Recuerdos Humanos el pentagrama perdido. En tiempos en que no existía ni grabación ni podcast alguno, una canción se quedó pendiente de la escalera de caracol del oído. Pasaron los años y, por carambola de la Navidad, en 2016 la zambomba le hace vibrar de nuevo al gen musical. Mas baila ahora en el laberinto de otro oído, en el de un descendiente de aquel protagonista que oyó la tonada yendo de viaje en un tren de vapor y con caballerías. Y, así, inconscientemente, el gen musical derrama unas cuantas lágrimas de alegría al sentirse estirpe y verse criatura. Porque a todos nos aproximan y unen esas emociones grabadas de una generación a otra en acero inolvidable.

 

L y M: Feliz Navidad.


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