Actos puntuales de cordura
01/10/2010 - 09:45
EDITORIAL
El consejero de Sanidad, Roberto Sabrido, despejaba ayer las dudas que sobrevolaban sobre el futuro del edificio de la vieja residencia sanitaria, el centro de salud de la calle Ferial, ante los rumores que apuntaban sobre su posible derribo. De hecho, sólo un día antes el Colegio Oficial de Arquitectos Técnicos y Aparejadores anunciaba que había iniciado una campaña para intentar preservar, conservar y proteger ese edificio que calificaba de uno de los más importantes de Guadalajara.
No en vano, centro de salud de la calle Ferial, construido en los años 40 por el arquitecto Fernando García Mercadal es uno de los ejemplos de arquitectura del siglo XX más reconocido en la capital que además está catalogado como BIC (Bien de Interés Cultural), lo que impediría su derribo. Se consigue, al menos de momento, paralizar la desaparición de una de las pequeñas joyas arquitectónicas que aún se pueden ver por la ciudad.
Muchos han sido los edificios que con el paso del tiempo han acabado en ruinas. Es en el centro donde la ausencia de los mismos ha supuesto un empobrecimiento más claro del patrimonio arquitectónico de la ciudad. La protección de los edificios ha llegado tarde en muchos casos y son pocos ejemplos de restauración los que se encuentran en la calle Mayor o Miguel Fluiters. Ahora las esperanzas están puestas en el Plan Especial del Casco Histórico. Ese documento que parece haber quedado en algún cajón durmiendo el sueño de los justos. Recoge acciones estratégicas orientadas a la rehabilitación y renovación del patrimonio así como a la, restauración y reutilización de los bienes de interés histórico como el antiguo Alcázar, la Torre de la Puerta de Bejanque, la Iglesia de San Francisco o los jardines del Mausoleo de la Condesa o el tratamiento de los doce ambientes urbanos catalogados. Mientras llega, nos tendremos que conformar con actos puntuales de cordura como el que ha hecho que la Junta eche marcha atrás al derribo de ese edificio.
Muchos han sido los edificios que con el paso del tiempo han acabado en ruinas. Es en el centro donde la ausencia de los mismos ha supuesto un empobrecimiento más claro del patrimonio arquitectónico de la ciudad. La protección de los edificios ha llegado tarde en muchos casos y son pocos ejemplos de restauración los que se encuentran en la calle Mayor o Miguel Fluiters. Ahora las esperanzas están puestas en el Plan Especial del Casco Histórico. Ese documento que parece haber quedado en algún cajón durmiendo el sueño de los justos. Recoge acciones estratégicas orientadas a la rehabilitación y renovación del patrimonio así como a la, restauración y reutilización de los bienes de interés histórico como el antiguo Alcázar, la Torre de la Puerta de Bejanque, la Iglesia de San Francisco o los jardines del Mausoleo de la Condesa o el tratamiento de los doce ambientes urbanos catalogados. Mientras llega, nos tendremos que conformar con actos puntuales de cordura como el que ha hecho que la Junta eche marcha atrás al derribo de ese edificio.