Me gusta el detalle que tienen algunos hoteles de dejar, en la mesilla de noche, un lapicero y un bloc de notas en previsión de que el cliente, ya en la cama, somnoliento, o recién despertado, sin despabilar del todo, tenga la necesidad de apuntar algo, un recordatorio para el día siguiente, quizá la trama del sueño del que nos sacó, inoportuno, el despertador.
Las obras de arte tienen muchas lecturas. En los personajes que la escultura dejó retratados en las tierras de Guadalajara durante la Edad Media, aparecen algunos con sus cabezas tocadas por gorros, bonetes y mitras.
El mundo moderno y las relaciones actuales se basan en un establishment determinado donde no suele haber espacio para las sorpresas y cuando ocurren, en el fondo, suelen ser deliciosas o memorables.