Mueve tu cucu


Mira que puede haber temas sobre economía, sociedad, política y costumbrismo en los últimos días. Solo con desclasificar los papeles del 23-F y la muerte de Tejero ya nos da para manchar páginas de tinta, pero el localismo manda y llevamos unos días donde en los mentideros de la villa y corte caracense solo se habla de movilidad urbana. Tres pinceladas de brocha gorda sobre los viales que nos llevan.

Siendo generosos y benévolos, la gestión del contrato de autobuses de la ciudad solo se puede catalogar como “cuestionable”. El coste del informe previo ha valido 80.000 euros, el interventor lanza un informe desfavorable de la viabilidad económica-financiera por más de 1,4 millones de euros, el Comité de Empresa califica de “chapuza” todo el proceso, Alsa (el vigente operador y la empresa más grande de España del sector) no quiere entrar a dar precio y la licitación se queda desierta. Al final, el mayor damnificado es el vecino, porque desde 2024 se lleva trabajando en este proyecto y abrazará nuevos retrasos en su ejecución. Vehículos deteriorados (tres años de prórroga forzosa del actual contrato), nuevos barrios sin cubrir (la Guada City de 2026 no tiene nada que ver con la Guada Village de 2013) y la sensación de falta de planificación invade el ambiente. 

Y de la noche a la mañana, llegaron las VTC a Guadalajara. El taxi ya no perrea solo y Bolt se ha colado en la fiesta para dar servicio urbano e interurbano. Tan solo era necesario darse un paseo por las redes sociales para ver el descontento ciudadano con el actual servicio, la existencia de taxis piratas y la efervescencia dialéctica sobre la necesidad de ampliar licencias en nuestra urbe. Entre medias se ha colado el coche verde eléctrico estonio para dar cobertura a nuestros vecinos, esperemos que no solo laborables con luz natural, sino también los viernes de madrugada o los domingos de verano. El crecimiento de la oferta siempre es positivo para la competencia, pero no puedo obviar mi simpatía por la raya morada porque, por ejemplo, en pandemia, estuvieron allí. La SP que cuelga de su chasis no es la bolsa americana, sino servicio público. Veremos. Two

Como hace unos días hablamos de Bad Bunny y sigue coleando el tema, aquí va un sesudo análisis sobre los socavones de la ciudad. “El vecino me preguntó si tengo muchos baches”. Oración compuesta con subordinada, en función de complemento directo. ¿El sujeto? El vecino. ¿El núcleo del predicado? Preguntó. Verbo transitivo. Pretérito perfecto simple. Tercera persona del singular. El “me” funciona como complemento indirecto. El resto es una subordinada sustantiva introducida por la conjunción “si”. Dentro de la subordinada el sujeto omitido es “yo” (bueno, en este caso nuestra sufrida Guadalajara). El núcleo verbal es “tengo”. ¿Complemento directo? “Muchos baches”, sintagma nominal cuyo núcleo es baches y muchos actúa como determinante cuantitativo. ¿La conclusión? El vecino no juzga, el vecino solo solicita información. No es normal que haya más de 300 baches en las carreteras y calzadas de la ciudad. No han aparecido de golpe ni por las recientes lluvias, sino porque hace falta mantenimiento. Three.

Y ya de pasada, recordad que vivimos en una ciudad donde en pocas semanas alumbramos el régimen práctico y sancionador de la ZBE (muy criticado por comerciantes y vecinos del centro), donde se están eliminando plazas de aparcamiento en superficie en el casco urbano en beneficio de una zona azul ávida de monedas; un lugar donde hemos inaugurado hace poco un aparcamiento disuasorio entre el Brianda y el cementerio; un sitio donde vivir donde no avanzamos en temas coleantes como el perpetuo atasco de Cuatro Caminos (como la pila de neumáticos quemándose de los Simpsons, nadie sabe como empezó, pero siempre va a estar ahí); un problema como la invasión de aceras en las calles recién reparadas (San Esteban, Cervantes) que homenajean a la Rasscase monegasca; el excesivo uso de patinetes eléctricos o manuales que atentan al viandante entre el Infantado y San Ginés; la existencia de vehículos zombie en muchas esquinas del entorno que limitan aún más el aparcamiento y sobre todo la constatación que los 30 minutos de paseo de punta a punta de nuestro pueblo siguen siendo en muchas ocasiones la principal opción de movilidad. Four

Llevamos años anunciando que este problema va a ir a más (como la vivienda) porque esta ciudad crece y debe aprender a dimensionar sus servicios. Si cada año entran (oficiales y de media) 1.000 ciudadanos al censo, estos tendrán que vivir según marca nuestro querido siglo XXI. Así que, uno, dos, tres, cuatro, edil y vecino, moved el culo.