Las tribulaciones del hoy


Querido Diario. Hace muchas vueltas al calendario que dejé de ser un animal nocturno que a base de fuerza de voluntad y cafeína, podía trasnochar y comprometer tareas, más allá de pagar mi deuda de sueño, entre la cena y el desayuno. No obstante, a veces, por compromisos profesionales o sociales, el toque de queda llega de madrugada lejos del primer grito del sereno, más aún cuando compartes copa y mantel lejos del hogar. La radio fórmula, eterna compañera en los trillados kilómetros de la A-2 que separan Madrid y Arriaca, escupe mensajes sobre el estulticia madridista sobre la exactitud de la rodilla a revisión de Mbappé y el debate duró lo mismo que mi paciencia en medio de los estertores del depósito de gasolina. Abre el boquerel, mira el monolito, recoge la mandíbula, litro de diésel a uno ochenta y trompetas de guerra desde Irán. Honestamente, me chupa un huevo (indistinto, como la rodilla de Killian) lo que diga la tertulia deportiva cuando llenar el auto es un problema para muchos bolsillos en su día a día. Llegar a casa, Morfeo y edredón. Mes de marzo con cinco centígrados fuera. 

    Suena el despertador. Micción. Café con leche, tostada de pavo y queso cottage, plátano africano y vitamina B9, C y B12. Internet empieza a vomitar las rotativas. Parece ser que hay elecciones al sur de Despeñaperros, que ha bajado una sultana recaudadora desde la capital del Reino y que compite por el califato inferior como preámbulo del plebiscito del Sr. Sánchez. Deposición. Entre medias un tal José Luis Torrente se presenta también a alguna elección en el Reino de España. Realidad o ficción a la orden del día con frontera difusa. Cambia el tono de las noticias. Una chica de 26 años va a “autanasiarse” con el permiso del Estado. Descomposición. Respeto a las decisiones individuales y a la libertad individual. Hastío con la sociedad de mierda que tenemos que es incapaz de acompañar en el dolor de alguien que sufre y necesita un punto de apoyo. ¿No podemos elegir estas cosas en vez de elegir colores decepcionantes cada cuatro años? Nauseas. 

    Primera hora de atención al público. Debo ser de los pocos mamíferos menores de 40 años (en la prórroga) con gametos masculinos que les gusta pasear con orgullo el carro de la compra hasta el colmado. Devoción intensa por el salmorejo y el guacamole. Pasillo de frescos. ¿Pero qué obleas ha pasado aquí? El tomate pera por las nubes, el aguacate esquivando la estación internacional. Medio euro adicional de una semana a otra que no han acabado en manos del agricultor. Pollo y cerdo por obligación. Vaca y Tercera como lujo. Pecado come pescado. La señora Mary de 85 años haciendo cola para media barra de pan y dos latas de alubias. Nadie le deja su sitio. Varices no contributivas y pensión safena. Pase señora mía, que hoy no tengo mucha prisa.

    Vuelta a casa, carrito aparcado en zona azul, despensa menos despavorida. Segundo café. Abre internet y ponte a cotizar. Solo 27 años más y la propina que toque. Se acerca el trimestre, se acerca la renta, se acerca todo. Esteatorrea. De tribular a tributar. El correo electrónico vomita un mail por minuto. Se desvirtúa lo urgente, lo importante y lo necesario. Lo demando para ayer pidiéndolo hoy. Sonrisa en los labios, canción en el corazón. Ojos en blanco. De la pandemia íbamos a salir mejores. Ya. Gracias y por favor como animales en peligro de extinción. Media jornada de 16 horas. Charles Chaplin se quedó corto en Tiempos Modernos. Sueño y hastío.  

    Querido Diario. La conclusión es que Ester Expósito sonríe por todas las piernas sanas de Donatello, Trump no quiere reconocer meterse en otro Vietnam. Mañana nos olvidaremos del anterior suicidio asistido. Torrente VII de España ya tiene guion adaptado en curso. Mercadona y Juan Roig se comprará otro rascador de marfil para la espalda mientras la señora Mary apaga la calefacción buscando un rayo de sol. Mientras tanto, mi perrete de aguas se ha ido del sofá a la cama, ha bostezado y me ha dejado escrito el siguiente ladrido: “Deja de preocuparte tanto por las cosas y toma tu dosis de soma”. Digo, "guau".