Aguirre, estilete por espada

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

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Federico Abascal
Ante las turbulencias desatadas últimamente en el PP, con Rajoy profiriendo desde Elche admoniciones de autoridad contra quienes no se sientan a gusto en el partido, la presidenta de Madrid ha enfundado su espada sin abandonar por ello el manejo de sus estiletes.
Después de su entrevista con su homólogo valenciano Francisco Camps, en la sede del Gobierno madrileño (Puerta del Sol), Esperanza Aguirre declaraba ayer que “no tengo intención ni la he tenido nunca de presentar una candidatura”, al congreso popular del próximo junio, “Esto no es una cuestión personal”, añadió.

Sea o no cuestión personal, parecía que ya empezaba a serlo, y lo seguirá siendo seguramente hasta la rendición de alguno de los dos. La rendición sería pactada, como entre adversarios de munición contundente, y sobre la cuota de influencia que a Esperanza Aguirre estaría dispuesto u obligado a reservarle Rajoy en el nuevo organigrama del PP o en un hipotético gobierno popular, si el POE perdiese las elecciones del 2012.

Ocurre, sin embargo, que Aguirre declara que no tiene intención –presente de indicativo- ni la ha tenido nunca –larguísimo pasado- de presentar una candidatura. Dicho de otra manera, a fecha de hoy o, con exactitud cronológica, de ayer, la presidenta de Madrid de repliega a su zona de mando con vistas a proseguir los sondeos de opinión entre los barones y baronillos del PP, que le serían mayoritariamente adversos, aunque varios de ellos se refugian en la coherencia de decir que debe esperarse para ver.

No le queda a Aguirre mucho tiempo para emplear todas sus armas en la arena del partido, que ayer inició las asambleas locales para la elección de los más de 3000 compromisarios que irán al congreso de junio. Es el momento de dar la batalla en las territorios que pudieran mostrarse más adictos a la presidenta madrileña, aunque por lo oído a Camps en público y en privado, y a otros líderes territoriales, se estaría abriendo paso la consigna de apoyar con fuerza a Rajoy.

Aguirre no se siente dolida por que Rajoy invitara el sábado pasado en Elche a quien no se sintiera cómodo en el PP a irse al partido liberal o conservador, sabiendo que inmediatamente iban a interpretar los medios que se refería a la presidenta madrileña, quien vive enarbolando la bandera de un liberalismo muy peculiar, y que a ella le sirve para justificar hasta los bocados que le arrancan a la sanidad y de la enseñanza públicas los intereses privados al acecho de su oportunidad.

Y como esa frase de Rajoy transmite una impresión de cerrado autoritarismo, Aguirre ha visto la gran ocasión de invitar a todos los barones del partido a que se pronuncien sobre el asunto, por si una mayoría de ellos juzgara negativamente la admonición de Rajoy, y emplazando a éste a que dé explicaciones sobre si quiere a no echarla del PP. Enfunda su espada Aguirre, pero saca su colección de estiletes, y eso a fecha de hoy, es decir, de ayer, a la espera de que se dé una circunstancia favorable al gesto de desenfundar la espada nuevamente.