Alma García Adame, la campeona de Jadraque que sueña con ser medallista olímpica
La joven púgil, nacida en Jadraque, repasa su meteórica trayectoria hasta convertirse en Campeona de España.
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Alma García Adame es la viva imagen del sacrificio, la perseverancia y la ambición en el deporte de élite. Natural de Jadraque, esta joven boxeadora ha trazado un camino atípico que la ha llevado desde los entrenamientos improvisados en su pueblo hasta colgarse el oro en el Campeonato de España y formar parte del equipo nacional en el Centro de Alto Rendimiento de Murcia. Su historia es la de una deportista que, con constancia y renuncias, ha escalado hasta la cima del boxeo amateur nacional y ya vislumbra en el horizonte la gloria de los aros olímpicos.
Los inicios
El contacto de Alma García Adame con los deportes de contacto comenzó en el propio salón de su casa, impulsado por el entorno familiar. “En mi casa siempre ha habido un poco de este tema porque mi padre hacía kárate de pequeño y teníamos un saco que me enseñaba a golpear”, recuerda la boxeadora. Sin embargo, la verdadera incursión en la disciplina llegó a los catorce o quince años, cuando cursaba tercero de la ESO. Fue entonces cuando le lanzó una propuesta a su padre: “Oye, si nos apuntamos a boxeo los dos, papá, y vamos a boxear con el cura de Jadraque, con Juan”. El párroco ofrecía clases gratuitas con el único objetivo de fomentar el deporte entre los jóvenes del municipio.
Tras esa primera toma de contacto, las exigencias académicas del Bachillerato y su participación en un sinfín de actividades extraescolares como el teatro, el piano o la guitarra la alejaron temporalmente de los guantes. Alma confiesa que probó otras disciplinas como el patinaje, pero ninguna logró atraparla de la misma forma.
El reencuentro con el cuadrilátero se produjo con su traslado a la capital para cursar sus estudios universitarios en Psicología y Recursos Humanos. Fue el propio Juan, el párroco de su pueblo, quien la orientó. “Le pregunté: ‘Oye Juan, ¿dónde puedo hacer boxeo aquí, que aquí hay gimnasios y tal, dónde puedo ir?’ Y me dijo: ‘Vete con David Calleja, que es amigo mío, es muy bueno’”, relata. Así comenzaron cinco años ininterrumpidos de trabajo en Madrid. La relación con su entrenador superó lo estrictamente deportivo: “Han pasado cinco años y me llama como si fuese mi padre”.
La transición hacia la competición surgió del mero deseo de superación personal. “Empecé simplemente porque me gustaba, por la típica ambición un poco de ir siempre superándote de decir: ‘Vale, pues ahora he conseguido esto, voy a por algo más’”, explica Alma García Adame. La jadraqueña comenzó a subirse al ring mientras finalizaba su carrera, logrando un balance inicial de cinco victorias y una única derrota frente a una integrante de la selección nacional. El nivel de compromiso fue en aumento durante su etapa de máster, obligándola a realizar grandes esfuerzos logísticos, como levantarse a las 06.00 horas de la mañana los fines de semana para desplazarse hasta Guadalajara a entrenar.
La llamada del Centro de Alto Rendimiento y el salto internacional
El gran punto de inflexión en la trayectoria de Alma García Adame se produjo en el verano del año pasado. El equipo nacional femenino, que habitualmente reside en Murcia, organizó una concentración en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid junto a púgiles de otros países como Australia y Hungría. La alcarreña fue invitada a participar en los entrenamientos para calibrar su nivel. Su desempeño sobre la lona convenció de inmediato al cuerpo técnico, que le ofreció trasladarse a vivir a Murcia para integrarse plenamente en la disciplina de la selección española y preparar competiciones internacionales.
La decisión implicaba un cambio de vida drástico que hizo dudar a la deportista en un primer momento. “Tuve que dejar mi casa, alejarme de mi familia, dejar el trabajo, dejar mi carrera. Yo ya estaba trabajando en recursos humanos con todo estable, con mi carrera de psicología, con todo. Y dije, buf, como no lo haga ahora no lo hago nunca. Y lo dejé todo”, confiesa con sinceridad.
Esta apuesta arriesgada generó reacciones dispares en su círculo más íntimo. Mientras que su padre se mostró “súper contento” desde el primer minuto, su madre evidenció el lógico temor que despierta un deporte de contacto severo. “Mi madre me decía: ‘Es que te van a pegar, una rusa, una china, te van a pegar’”, rememora entre risas. Sus amistades también sufrieron el impacto de su nueva vida, enfrentándose a la incomprensión inicial que supone la exigencia del alto rendimiento. “Al principio no entendían lo que implicaba de tiempo libre, y el coste de adaptarse, pero al final se acostumbran y cuando llegas a casa parece que no ha pasado el tiempo”, relata.
Ese salto cualitativo se tradujo rápidamente en éxitos de primer nivel, aunque el camino requirió adaptación. Su incursión en torneos de calado como la Copa Iberdrola comenzó con un tropiezo ante una compañera de equipo que había bajado de categoría, pero Alma se repuso de inmediato ganando las dos siguientes ediciones frente a rivales que la superaban ampliamente en rodaje.
Su irrupción en el panorama internacional fue igualmente fulgurante. En una competición en Serbia, logró doblegar a una boxeadora ucraniana y venció a una deportista olímpica francesa en semifinales. Únicamente cedió en la final, por un estrecho margen, ante la representante de Nigeria, colgándose una medalla de plata con sabor a oro.
Un Campeonato de España por la vía rápida y la crueldad del ring
La consolidación definitiva en el territorio nacional llegó hace escasas fechas en el Campeonato de España, donde Alma García Adame acudió representando a Castilla-La Mancha. Fiel a su carácter humilde y prudente, la jadraqueña afrontó el torneo con el único objetivo de realizar un buen papel, asumiendo su falta de experiencia frente a otras competidoras de mayor recorrido.
Sin embargo, su superioridad fue incontestable. Logró alzarse con el cinturón de campeona nacional después de que el árbitro detuviera el combate en el ecuador del segundo asalto por superioridad manifiesta. Antes de la competición, la boxeadora ya había acaparado la atención en su municipio, compartiendo bromas con el alcalde de la localidad, Héctor Gregorio, quien reivindicaba en tono distendido que Alma debería subir al ring representando a Jadraque en lugar de a España.
Más allá de la alegría de los títulos, Alma reflexiona profundamente sobre la crudeza de su disciplina, un deporte que no perdona el más mínimo error. “A veces el boxeo es un poco cruel. Te tiras muchos meses trabajando mucho, entrenadores y tú, y no siempre salen los resultados”, explica. La boxeadora subraya la dureza de un sistema de competición implacable: “No es como una carrera en la que si no ganas quedas segundo. Aquí te ganan en la primera ronda y te quedas completamente fuera del ranking. Parece que no has hecho nada, que no existes”.
A esa exigencia deportiva se suma la presión intrínseca de pertenecer al Centro de Alto Rendimiento. Representar a España implica un estándar de rendimiento que no admite excusas. “Tienes la presión de decir: ‘Tengo que dar la talla’. Somos las del equipo y no podemos perder. Si pierdes con alguien del equipo, tiene que ser con alguien del equipo, si no, ¿qué haces en el equipo?”, reflexiona sobre el peso de defender los colores del conjunto nacional en cada combate.
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El ajedrez en movimiento: rutina, Europa y el sueño olímpico
La vida de la deportista alcarreña en Murcia gira exclusivamente en torno a la preparación integral. Sus jornadas comienzan a primera hora de la mañana con sesiones de preparación física que oscilan entre la hora y la hora y media. Tras el desayuno, invierte el escaso tiempo libre en analizar combates, estudiar a sus rivales y avanzar en su propia formación académica, cursando estudios de entrenadora, preparadora física de deportes de contacto y Formación Profesional. Por las tardes, el protagonismo recae en los guantes, con sesiones de boxeo de dos horas y media focalizadas en el trabajo táctico.
Para Alma, el boxeo dista mucho de ser un deporte puramente violento; lo define con precisión quirúrgica como “un ajedrez pero en movimiento”, donde la inteligencia y la estrategia priman sobre la fuerza bruta. Esta visión la ratifica al señalar a Dunia como la rival más compleja a la que se ha enfrentado. Lejos de destacar su potencia física, la alcarreña pone en valor la brillantez, el rigor táctico y la inteligencia sobre la lona de su oponente.
Cuando sube al cuadrilátero, Alma siempre confía en su golpe estrella: el gancho de izquierda. Como buena competidora, prefiere el sufrimiento de una victoria agónica en el último asalto a un triunfo fulminante en el primer round, argumentando que el esfuerzo extremo aporta una mayor satisfacción personal. En su bolsa de deporte, entre guantes y vendas, nunca falta un amuleto innegociable: unos calcetines del personaje de animación Stitch que le regaló su madre.
Lejos de buscar la inspiración exclusivamente en su entorno más cercano, aunque reconoce admirar el sacrificio silencioso de sus compañeros de gimnasio, Alma guarda un referente histórico muy particular: Rocky Marciano. “Empezó siendo un pato mareado, súper descoordinado, y acabó siendo espectacular”, señala, identificándose con esa capacidad de evolución a base de trabajo. Para desconectar de esa asfixiante rutina, encuentra su vía de escape en la fotografía.
Con la mirada fija en el futuro más inmediato, Alma García Adame tiene su próximo gran reto marcado en rojo en el calendario: el Campeonato de Europa que se disputa en Bulgaria, hacia donde volará el próximo día 14. Este torneo continental servirá como antesala para el desafío a medio plazo, los clasificatorios olímpicos del próximo año. Tras haber conquistado España, la alcarreña tiene claro cuál es el gran objetivo final que justifica todos sus madrugones, los golpes y las renuncias vitales: “Mi gran sueño es ser campeona olímpica”.
CORTITO Y AL PIE
- ¿Qué es lo que más te gusta del boxeo?
- Que es como un ajedrez, pero en movimiento.
- ¿Qué prefieres, competir o entrenar?
- El entrenamiento, sin duda. Es lo más divertido.
- ¿Cuál es tu golpe favorito?
- Siempre me dicen que el gancho de izquierda, pero eso no se lo digas a mis rivales.
- ¿Qué prefieres, ganar a los puntos o por KO en el primer asalto?
- Llevarme la victoria en el último round, todo lo que cuesta siempre sabe mejor.
- ¿Cuál es tu punto débil?
- La experiencia. Todavía tengo muchas cosas que aprender.
- ¿Tu referente en el mundo del boxeo?
- Rocky Marciano, que empezó siendo un pato mareado, súper descoordinado, y acabó siendo espectacular, me identifico con él. Pero luego, aparte de él, pues mis compañeros del día a día; veo a cada compañero que es un espectáculo y también me inspiran mucho.
- ¿Recuerdas quién ha sido la rival más complicada a la que te has enfrentado?
- Mi compañera Dunia, porque hemos peleado varias veces y siempre ha sido una persona que ha hecho siempre un boxeo muy inteligente.
- ¿Qué no puede faltar en tu bolsa de deporte?
- Mis calcetines de Stitch que me regaló mi madre.
- ¿Qué gran afición tienes fuera del boxeo?
- La fotografía.
- Completa la frase: “Si no existiese el boxeo...”.
- Me aburriría mucho.
- Y la última: Tu gran sueño es...
- Ser medallista olímpica, campeona olímpica, por qué no. Sería la leche, la verdad que sí.