Kieff Grediaga convierte Viana de Jadraque en un museo inesperado en la calle donde jugaba de niño
Viana de Jadraque tiene apenas 40 habitantes. Alrededor de 450 personas pasaron por sus calles para visitar la exposición de Kieff Grediaga. Llegaron desde Madrid, otros puntos de España e incluso Francia para contemplar arte contemporáneo en una localidad muy ligada a los recuerdos del escultor.
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La muestra tenía previsto instalarse bajo una carpa, pero el viento la derribó el día anterior a la inauguración y obligó a trasladar las obras a la calle de al lado. Lo que parecía un contratiempo terminó siendo, en palabras de un vecino, una "serendipia": las piezas quedaron instaladas en el mismo espacio donde Kieff jugaba de niño.
El cambio también propició encuentros con la memoria. Algunos visitantes conocieron al artista en su juventud. Uno de ellos era el hermano de su primera novia, ya fallecida. Entre las esculturas y pinturas aparecieron así recuerdos personales de un Viana muy distinto al actual.
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La exposición cumplía además un deseo muy especial. Kieff, nacido en Madrid en 1936, es hijo de Epifanía Bueno Bueno, natural del pueblo. Según explicó el propio artista, su madre le pidió que algún día llevara sus obras a Viana cuando él ya exponía en las grandes galerías de Nueva York.
Para la ocasión, las esculturas se repartieron entre las calles y las fachadas, convirtiendo el metal en líneas, curvas y equilibrios. Algunas parecen estar a punto de desplazarse; otras sugieren cuerpos reducidos a sus elementos esenciales, donde el vacío entre las formas tiene tanta importancia como la materia.
Al aire libre, la luz natural modificaba las superficies metálicas a lo largo del día. Los reflejos, las sombras y los cambios de perspectiva hacían que las estructuras cambiaran según el punto desde el que se contemplaban.

Las pinturas, por su parte, aportaron otro ritmo al recorrido con grandes superficies de color y composiciones geométricas que contrastaban con la sobriedad de la arquitectura rural.
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La trayectoria del artista ayuda a entender esa relación con los materiales. Kieff comenzó trabajando la madera, vinculada al oficio de ebanista de su padre, y posteriormente trasladó sus formas al bronce y al hierro. En todas las piezas expuestas conviven estructuras abiertas y volúmenes compactos donde la abstracción no elimina las referencias corporales, sino que las reduce a equilibrio, torsión y movimiento..jpeg)
