Un exhaustivo estudio de la Universidad de Castilla-La Mancha publicado en Environmental Research confirma la presencia persistente de contaminación fecal y mecanismos genéticos de inmunidad bacteriana a los antibióticos comunes en 19 puntos de muestreo a lo largo de 300 kilómetros de cauce. Una contaminación que disminuye en invierno, cuando el río experimenta un incremento natural del caudal. Esta situación pone de manifiesto la necesidad imperiosa de aumentar el caudal ecológico en ese tramo del cauce.