Ayer, pasada la medianoche del Jueves Santo, la plaza de Santiago Apóstol se convirtió en un escenario de sudor, silencio y fe. Los costaleros de la Cofradía de la Pasión del Señor, con túnicas moradas y capirotes blancos, se arrodillaron sobre las losas frías.
FOTOS: RAFAEL MARTÍN SOLANO
Este Jueves Santo llenó las calles del centro de Guadalajara con una de sus estampas más esperadas. A las 19:30 horas, las puertas de la iglesia de San Nicolás el Real se abrieron y el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno salió a la calle entre el respeto y la emoción contenida de cientos de personas.
FOTOS: RAFAEL MARTÍN SOLANO
Lejos quedan las funciones religiosas a las que esta manifestación quedaba unida. Hoy en día, tras décadas perdida de la memoria popular local, la botarga representa un inefable carácter festivo, burlesco y jovial. Un personaje multicolor y diablesco que hace las delicias de los infantes y saca una sonrisa a los adultos.
FOTOS: MARIAM LÓPEZ
Ayer, cuando la noche ya había caído sobre Guadalajara, la Semana Santa se hizo carne y hueso en las calles del centro. Crujido de los varales, roce de las túnicas y ese “arriba” susurrado que une a los costaleros como si fueran una sola persona.
FOTOS: RAFAEL MARTÍN