Nacho (Luzaga): “A lo mejor la solución es que no quede aquí ni Cristo”
Nacho está detrás de la barra de Casa Mariano, secando vasos con gesto cansado. Levanta la mirada y, con una mezcla de rabia y resignación, suelta:
"Llevamos siete temporadas aquí. Siete. Y nunca había visto una cosa igual. Llega la Semana Santa, que para nosotros es como el mes de agosto entero en dos semanas, y nos quedamos sin cobertura, sin internet, sin poder cobrar con tarjeta… y encima sin poder llamar al 112 si pasa algo. ¿Sabes lo que es eso?".
Nacho, propietario de Casa Mariano en Luzaga, junto a su mujer, intenta sacar adelante un negocio pequeño en un pueblo de la España rural. Un bar que abre cuando llega el buen tiempo y cierra cuando empiezan las heladas, el viento y la nieve. Viven de la gente que pasa por la A-2, de los que paran un rato a comer o a tomar algo, y de los turistas que descubren el pueblo casi por casualidad.
"Llegan los turistas de paso, acostumbrados a pagar con el móvil, y de repente no pueden. ¿Qué les digo? ¿“Trae efectivo”? Pues eso es lo que hemos tenido que poner en el cartel. Porque no hay otra. No podemos recibir reservas, no podemos cobrar, no podemos trabajar. Y mientras, el pueblo se llena y nosotros mirando al techo", lamenta.
El cartel que han colgado en redes y en la puerta del bar ya es viral: “En un lugar de La Mancha… Si quieres comer o beber, trae efectivo. No hay cobertura ni internet. Tampoco podemos recibir reservas. Así que no podemos estar muy preparados. Hoy toca trabajar como en el siglo XIX. Gracias por entenderlo.”
Nacho sonríe con amargura cuando se lo mencionan. "Lo pusimos con rabia, sí. Pero es la pura verdad. Llevamos más de una semana así. Un día sí, otro no. Esta mañana se volvió a ir otra vez. Han puesto un generador provisional, pero ¿hasta cuándo? ¿Y si mañana se acaba el gasoil? ¿Y si se vuelve a ir en pleno fin de semana de Pascua?, clama.
Se queda callado un segundo y continúa, con la voz más baja pero más afilada:
"Lo peor no es solo perder dinero. Lo peor es la sensación de que da igual. Que aquí no importa. Que mientras en las ciudades todo funciona, en los pueblos nos podemos quedar incomunicados y punto. Luego hablan de la España vaciada… Pues aquí la estamos viviendo en directo. Cierras en invierno porque no hay nadie, aguantas con los pocos clientes que vienen, y cuando por fin llega la temporada buena… te dejan sin herramientas para trabajar", describe.
Nacho mira hacia la carretera, por donde pasan coches que ni se imaginan lo que está ocurriendo a pocos metros.
"A lo mejor la solución es que no quede aquí ni Cristo. Porque si sigues quitando servicios, quitando cobertura, quitando futuro… al final la gente se cansa y se va. Y cuando ya no quede nadie, dirán que el pueblo se murió solo", dice contundente.
Por ahora, la cobertura ha vuelto. De momento. Pero Nacho ya no se fía. Sabe que en cualquier momento puede volver a fallar. Y mientras, Casa Mariano sigue abierto, con su cartel irónico en la puerta, recordando a todo el que entra que, en pleno 2026, en algunos rincones de España todavía se trabaja como en el siglo XIX.