Aprender a salir del búnker
01/10/2010 - 09:45
Te cuento
Parece sencillo decir que en el mundo en el que vivimos, en el que la búsqueda del beneficio personal parece ser el valor supremo, no hay hueco para los filántropos. Pero de vez en cuando nos sorprenden casos como el ocurrido en Bujalaro, donde la unidad vecinal en busca del bien común obtiene resultados satisfactorios.
En este caso, ha hecho posible la búsqueda de fondos para el arreglo de su ermita, pero supone muchísimo más. Por ejemplo, que no todos los habitantes de esta sociedad en la que, por suerte o por desgracia, estamos obligados a vivir, se encuentran de espaldas a sus vecinos, cerrando las puertas de su casa como aquel que entra en un búnker para evitar contaminarse del contacto con el exterior. Parece que hay motivo para la esperanza. Una esperanza en una sociedad en la que no sólo nos importe el aspecto de nuestra vivienda, sino también la imagen de nuestro pueblo, de nuestros edificios y, por qué no decirlo, de nuestros pequeños monumentos... Y si para mantener esa imagen cuidada hay que poner en marcha proyectos con el conjunto de nuestros vecinos... pues manos a la obra, que no hay que dejar para mañana lo que se pueda hacer hoy.