Atención sanitaria y política

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

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Fernando Almansa
Estando en Mozambique uno siente que el mundo tiene parámetros muy diferentes para valorar las cosas, dependiendo de donde te encuentres. La globalización llega en algunas cosas en otras sigue siendo una ilusión futurista.
La situación de los miles de desplazados como consecuencia de las inundaciones del río Zambeze el pasado mes de Febrero, sigue siendo de gran dificultad y carestía a pesar de la eficaz intervención de varias organizaciones internacionales y del propio gobierno mozambiqueño.

La atención sanitaria y en particular las acciones de promoción de medidas preventivas sanitarias, siguen ocupando una gran parte del programa de intervención de muchas organizaciones internacionales, pero quizás lo más llamativo de estos programas humanitarios, sea el compromiso de los llamados “activistas” –promotores de salud- que recorren los campos informando y formando a las comunidades en prácticas saludables de saneamiento e higiene. Escuchar a la joven activista Teresinha, a sus diecinueve años, es todo un estímulo. Su ilusión, convencimiento y compromiso para hacer llegar el mensaje de buenas prácticas sanitarias: lavado de manos, limpieza de casas, uso adecuado de fuentes de aguas y letrinas es realmente motivador y movilizador. Además compagina esta actividad social con sus estudios en horario nocturno.

En medio de los calurosos campos de desplazados, pienso también en las políticas sanitarias en España y en particular en nuestra provincia de Guadalajara. En el despilfarro en infraestructuras innecesarias como el nuevo edificio de atención de salud de Sigüenza, mil veces fotografiado por políticos, y aún sin funcionar.

Los gastos enormes en helipuertos sanitarios, y la ausencia de servicios básicos en analítica y radiografía en amplias áreas de la provincia y en especial la sierra norte.

Pero desde Mozambique estas historias parecen cuentos de hadas, historias surrealistas del futuro, aquí las prioridades son tener agua potable y combatir el cólera. Más simple, menos ambicioso y más básico, pero más claro y eficiente que la política sanitaria que tenemos en nuestra comunidad autónoma.