Ayuda para el campo
01/10/2010 - 09:45
Por: Redacción
EDITORIAL
No pinta bien ni para la agricultura ni para la ganadería. Los agricultores ven como la brecha entre los precios de consumo y los que se ofrece a los productores se hace cada día más grande, es decir que la diferencia entre lo que los profesionales agroganaderos reciben por el fruto de su trabajo y lo que se paga por este mismo producto se hace cada día más amplia.
A esta crisis del sector, se suman otros condicionantes como son los problemas relacionados con la reforma de la PAC, el envejecimiento de los ganaderos, la falta de mano de obra en las zonas rurales, el incremento del precio de los piensos o el aumento de los gastos de personal en las explotaciones. Unión, diversificación, calidad y acometer la transformación final de los productos parecen ser aspectos que definen la hoja de ruta establecida para que la agricultura afronte con garantías y de manera prometedora su futuro.
No mucho más pueden hacer los ganaderos para superar la crisis que afecta al sector. En Castilla-La Mancha muchas asociaciones han reiterado la puesta en marcha de ayudas directas a los ganaderos que contribuyan a paliar la difícil situación provocada por la caída de precios de los productos pecuarios y el incremento de los costes de producción. n el lado opuesto, otros colectivos las ayudas que se cobran y cuestionan el presupuesto que se destina a estas actividades. Ese es un discurso muy demagógico que, además, genera un deterioro de las necesidades del campo de cara a la opinión pública. Lo que está claro es que de mantenerse la situación por la que atraviesa la agricultura y la ganadería, ambas actividades estarían abocadas a la desaparición. Si se valoran los recursos que ofrecen todos los ministerios al campo se aprecia que la parte que se destina a la agricultura entre ayudas estatales y comunitarias no alcanza el 2 por ciento. Las necesidades de los agricultores y ganaderos deberían ser atendidas pues más allá de la importancia de su actividad economía cumple una función básica en el movimiento social rural.
No mucho más pueden hacer los ganaderos para superar la crisis que afecta al sector. En Castilla-La Mancha muchas asociaciones han reiterado la puesta en marcha de ayudas directas a los ganaderos que contribuyan a paliar la difícil situación provocada por la caída de precios de los productos pecuarios y el incremento de los costes de producción. n el lado opuesto, otros colectivos las ayudas que se cobran y cuestionan el presupuesto que se destina a estas actividades. Ese es un discurso muy demagógico que, además, genera un deterioro de las necesidades del campo de cara a la opinión pública. Lo que está claro es que de mantenerse la situación por la que atraviesa la agricultura y la ganadería, ambas actividades estarían abocadas a la desaparición. Si se valoran los recursos que ofrecen todos los ministerios al campo se aprecia que la parte que se destina a la agricultura entre ayudas estatales y comunitarias no alcanza el 2 por ciento. Las necesidades de los agricultores y ganaderos deberían ser atendidas pues más allá de la importancia de su actividad economía cumple una función básica en el movimiento social rural.