Batalla contra el aborto
01/10/2010 - 09:45
Jesús García Rodríguez - Guadalajara
Lo leo en la prensa: En Estados Unidos, un grupo de manifestantes negros marchó ante las oficinas de los partidos Demócrata y Republicano gritando el aborto es linchamiento de úteros (womb-lynchings) y genocidio negro (black genocide).
Los manifestantes también condenaron públicamente a Planned Parenthood la organización pro-aborto más grande del país que anunció en enero proveer con 10 millones de dólares a las campañas nacional y del Congreso. Sí, el aborto es un negocio contra la mujer y contra el niño y nos lo quieren envuelto en papel de celofán como progreso. Progreso es ayudar a la madre embarazada que encuentra problemas, como pretende Red Madre y las asociaciones Pro-vida.
El asunto del aborto no es cuestión de derechas ni de izquierdas, sino de vida o muerte, en el que los comunistas rusos en el poder en 1920, fueran los pioneros. Un partido decente defiende la vida de todos sin discriminar a nadie por su edad, salud o situación social. Dar el voto a quienes se proponen leyes lenitivas que provoquen abortos o infanticidios, es hacerse cómplices de la barbarie asesina ( a cualquier edad del feto o nonato, la malicia del crimen es la misma) y acreedor de la justicia del Cielo. En España, se mata a niños que pueden vivir fuera del vientre materno con sólo una cesárea o provocando el parto a la madre; pero la erótica del crimen hace que algunos busquen eliminar al pequeño como el cazador a su pieza de cetrería.
El asunto del aborto no es cuestión de derechas ni de izquierdas, sino de vida o muerte, en el que los comunistas rusos en el poder en 1920, fueran los pioneros. Un partido decente defiende la vida de todos sin discriminar a nadie por su edad, salud o situación social. Dar el voto a quienes se proponen leyes lenitivas que provoquen abortos o infanticidios, es hacerse cómplices de la barbarie asesina ( a cualquier edad del feto o nonato, la malicia del crimen es la misma) y acreedor de la justicia del Cielo. En España, se mata a niños que pueden vivir fuera del vientre materno con sólo una cesárea o provocando el parto a la madre; pero la erótica del crimen hace que algunos busquen eliminar al pequeño como el cazador a su pieza de cetrería.