Benditas habichuelas

05/03/2016 - 23:00 Antonio Yagüe

La ONU y las organizaciones de salud de todo el mundo han declarado 2016 como Año Internacional de las Legumbres para promover tanto su producción y consumo como la agricultura sostenible. Los expertos cuentan y no acaban de los grandes beneficios nutricionales que traería consigo su reincorporación a nuestra dieta cotidiana, la mediterránea de verdad, y la consideración de un recurso natural que ha sido soporte de la alimentación humana durante siglos.
Existen registros de su consumo desde el antiguo Egipto, hace 7.000 años. También hay referencias en el Antiguo Testamento, como la compra de una primogenitura por un plato de lentejas. El cultivo en España de estas legumbres vino de Roma, donde son la estrella de la cena de Nochevieja como símbolo de riqueza y suerte. Los cartagineses nos trajeron los garbanzos. Y las judías, también llamadas frijoles, habichuelas o alubias, las importaron los conquistadores de América, donde se cultivan desde hace 9.000 años, según restos de excavaciones aztecas o incas. Tatarabuelos, abuelos y padres consumiéndolas a mansalva, además de almortas y guijas, y nosotros sin tener ni idea de las alabanzas de la FAO: alimentos nutritivos y completos, ricos en proteínas, minerales, vitaminas, fibra, casi sin grasa y nada de colesterol. Los médicos recomiendan su ingesta para combatir la obesidad, prevenir enfermedades crónicas como la diabetes, así como afecciones coronarias y el cáncer. Pero además, su cultivo permite fijar en los suelos hasta 350 kg de nitrógeno por hectárea y año, favorecen la rotación, apenas tienen desperdicio, se aclimatan a las temperaturas y mitigan el cambio climático al fijar más el carbono que el trigo o el maíz. Y por si fuera poco, incluso viudas, están muy buenas. No hay chef de postín que no las incluya entre sus deliciosos platos.
Los estudiosos creen que su mala prensa y abandono viene de la Guerra Civil y la posguerra cuando eran los únicos alimentos que miles de personas se echaron a la boca. Cuánta hambre habrán combatido! O por su abuso con chorizos y engrasadas piezas del cerdo. Hoy en nuestra comarca pocos las siembran. Pero dados sus beneficios, habrá, como dice el dicho popular, que “buscarse las habichuelas” y las otras legumbres. Y valorarlas como apostillaba el refrán: “Si tienes alubias, garbanzos o lentejas …¿de qué te quejas?
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