22/08/2022 / 13:04
Jesús de Andrés


Imagenes

Bochornoso aniversario

El atentado de Barcelona fue denunciado por el grupo terrorista Estado Islámico, pero para algunos es inconcebible que haya un mal que no proceda del Estado español. 


Se cumplen cinco años del criminal atentado islamista en las Ramblas de Barcelona y de nuevo se utiliza un acto de homenaje a las víctimas como maniobra propagandística del independentismo. Si la manifestación celebrada tras los atentados fue una demostración de fuerza contra la Corona y el Gobierno, el minuto de silencio celebrado este miércoles, coincidente con el aniversario, se ha convertido en una nueva demostración de odio, irracionalidad nacionalista y absoluta falta de respeto y compasión. Como ya ocurriera en toda España tras los atentados del 11-M en Atocha, la extrema derecha populista, unida a un interesado grupo de medios de comunicación, ha adoptado una absurda teoría conspiratoria como explicación a lo ocurrido. Digo bien cuando digo extrema derecha populista porque en Cataluña ese sector reaccionario e iliberal se corresponde con la involución del nacionalismo independentista, el que en gran parte arrancó en Convergència i Unió y ha acabado en Junts per Catalunya, apoyado por diferentes medios bien regados económicamente por la Generalitat.

Si en 2017 se acosó al Rey poco menos como si él hubiera sido el autor del atentado, en 2022 se ha violentado a los familiares de los fallecidos vociferando acusaciones contra el Estado por los hechos. Leo en La Vanguardia una entrevista con José Luis Trapero, entonces jefe de los Mossos d’Esquadra, quien dice que la sociedad catalana no ha sido generosa con las víctimas de Las Ramblas. Y tiene razón. No ha sido generosa porque ha sido manipulada a todas horas por sus élites políticas desde la televisión, las emisoras de radio y la prensa digital. Si para los conspiranoicos del 11-M aquel atentado fue fruto de la alianza entre la ETA, el Estado y unos marroquíes que por allí pasaban, para los del 17-A el atentado respondió a la complicidad de los servicios secretos españoles con un grupo integrista al que utilizaron para desestabilizar Cataluña e impedir su radiante porvenir independiente. Unos y otros, en su delirio antisistema, han aligerado el peso a los terroristas, a los causantes de tanto dolor: unos integristas islámicos radicalizados que, siguiendo al pie de la letra su libro sagrado, el Corán, han puesto en marcha la Yihad, la guerra santa, atentando contra un país impío y sus pecaminosas ideas liberales.

El atentado de Barcelona fue denunciado por el grupo terrorista Estado Islámico, pero para algunos es inconcebible que haya un mal que no proceda del Estado español. Los autores de Atocha siguieron la misma pauta que los que han atentado contra Salman Rushdie y rigen los destinos de Afganistán o Arabia Saudí. Qatar, un país que exporta la ideología islámica más integrista, cuyo nombre llevaba el F.C. Barcelona en sus camisetas en 2017, será la sede del mundial de fútbol de este año. A disfrutarlo.


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