CARTA ABIERTA A LOS HOMBRES DEL GRUPO ESPECIAL DE OPERACIONES GEO
01/10/2010 - 09:45
CARTAS AL DIRECTOR
De una madre - Guadalajara
Hace... años, mi hijo (por entonces Policía de la Escala Básica) se presentó, era su ilusión, a las pruebas de acceso al G.E.O. Las superó y pasó a realizar el curso correspondiente. Sé que fue duro, difícil y sacrificado pero... ¿qué os voy a contar que vosotros no sepáis? Cuando aprobó y entró en el grupo sé lo orgulloso y feliz que estaba. No negaré que compartí su alegría, sobre todo porque era lo que él deseaba y, nada hace más feliz a una madre que un hijo consiga lo que anhela.
Pero, por otra parte pensaba que, por el trabajo que realizáis, podíais ser personas duras, frías e insensibles y, que mi hijo se volviera así me asustaba más que el riesgo que podía correr en el transcurso de su trabajo.
¡Qué tremendo error! He tenido la suerte de conoceros a varios personalmente y de compartir con todos vosotros varios encuentros, el último de ellos, vuestro treinta aniversario, ¡felicidades!
Por eso quiero dirigirme a vosotros, pero no por el trabajo arriesgado, arduo y discreto que lleváis a cabo. Eso, que lo hagan otros y que valoren en su justa medida, que seguro nunca será suficiente. Yo lo hago para dar fe de vuestra generosidad, sensibilidad, abnegación y compañerismo y un sin fin de buenos adjetivos que os convierten en seres admirables y, a su vez, en una gran familia. Realmente eso es lo que sois: una gran familia que lo da todo por todos.
Ahora, cuando mi hijo se va a... digamos un país exótico, no puedo decir que salto de alegría pero me ayuda saber que va con su gente y que sois como los Mosqueteros. Sé lo que él os quiere, admira y valora, permitidme compartir esos sentimientos.
Un abrazo para todos y que el destino os sonría siempre.
¡Qué tremendo error! He tenido la suerte de conoceros a varios personalmente y de compartir con todos vosotros varios encuentros, el último de ellos, vuestro treinta aniversario, ¡felicidades!
Por eso quiero dirigirme a vosotros, pero no por el trabajo arriesgado, arduo y discreto que lleváis a cabo. Eso, que lo hagan otros y que valoren en su justa medida, que seguro nunca será suficiente. Yo lo hago para dar fe de vuestra generosidad, sensibilidad, abnegación y compañerismo y un sin fin de buenos adjetivos que os convierten en seres admirables y, a su vez, en una gran familia. Realmente eso es lo que sois: una gran familia que lo da todo por todos.
Ahora, cuando mi hijo se va a... digamos un país exótico, no puedo decir que salto de alegría pero me ayuda saber que va con su gente y que sois como los Mosqueteros. Sé lo que él os quiere, admira y valora, permitidme compartir esos sentimientos.
Un abrazo para todos y que el destino os sonría siempre.