Castro renuncia

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

El CALENDARIO
PEDRO VILLALAR
Castro renuncia a la renovar el título de presidente de Cuba. Es, sin duda, una noticia relevante que, en cierto sentido, acerca a los cubanos a la libertad. Pero el acontecimiento podría convertirse quizá en un regalo envenenado a los isleños: el aparato del castrismo podría eternizarse bajo la tutela moral del dictador superviviente.
Y es que en España, donde hemos acumulado gran experiencia en aventuras autoritarias, sabemos bien que las dictaduras personales sólo concluyen cuando su protagonista desaparece biológicamente. Cuando se muere, en definitiva.
Así las cosas, lo inteligente, dicho sea con una mezcla de ironía y esperanza, sería que la comunidad internacional hiciera como si Castro hubiera muerto realmente. Levantando el embargo, dando facilidades a los cubanos para entrar y salir de la isla, aportando raudales de normalidad liberal a un régimen que ha sobrevivido tanto tiempo porque se ha aprovechado para defenderse y para reconcentrarse de los muros que otros alzaban a su alrededor.
Convendría en fin, celebrar la renuncia como si fuera un óbito. Convencer a los cubanos de su propia capacidad de autodeterminarse. Fingir desesperadamente que los caudillos también mueren.