Celtiberia bus
La comunicación Teruel-Madrid en autocar muestra un rostro agónico.
El presidente en funciones Pedro Sánchez, antes de irse da asueto a Doñana, se hizo la foto electoral con los líderes de la España vacía o vaciada, la comunicación Teruel-Madrid en autocar mostró de nuevo su rostro agónico. Se trata del único medio público de transporte posible entre ambas ciudades, con Molina de Aragón en medio. La empresa que lo gestiona desde hace apenas14 meses amenaza con suprimir trayectos, lo que también afectarían a rutas escolares o excursiones. Alega que el servicio es ruinoso porque solo suben de media 14 viajeros por autobús.
¿ Remedio? El de siempre: que apoyen su continuidad con subvenciones también las administraciones autonómicas y locales. La nueva Consejería de Vertebración del Territorio del Gobiernode Aragón tardó minutos en echar balones fuera aduciendo que es competencia del Ministerio de Fomento, que dirige un tal Ábalos, más ocupado en farragosas negociaciones con Podemos para formar Gobierno y en repartir leña a Cs y PP para abonar el terreno electoral. El Ayuntamiento de Teruel también despejó diciendo que la línea no es concesión municipal.
No están ni se les espera en este problema ni su solución los diputados recién electos de Teruel y Guadalajara. Andan de vaguería vacacional tras tres meses de agotador trabajo. Incluída la también ministra de empleados, parados y pobres, Magdalena Valerio, inauguradora de las fiestas de Sigüenza con un brillante pregón-mitin sazonado con la machista reina y sus damas de honor. Tampoco ha dicho esta boca es mía el flamante regidor molinés, Francisco Montes, ni la consejería de Fomento o la novísima y rimbombante de Desarrollo Sostenible. O el nuevo-viejo delegado alcorochano de la Junta en Molina, José Antonio Herranz, o el Comisionado para el Reto Demográfico, Jesús Alique, político sacedonero también incombustible.Todos fervientes socialistas con dignos sueldazos.
Negro futuro el del principal bus que atraviesa el corazón de la Serranía Celtibérica. Mientras y paradójicamente, el centro de la geografía del abandono se ha llenado de políticos y otros charlatanes de cobro que eternizan el debate sobre despoblación, producen como churros agendas que acaban con merienda, crean comisionados especiales bien remunerados y marean la perdiz con declaraciones y peticiones de retóricos Pactos de Estado que nunca se concretan en nada. Eso sí, sin necesidad de subir a un bus único con rancias reminiscencias decimonónicas.