China e Vichina
01/10/2010 - 09:45
EL COMENTARIO
Teodoro Alonso
Este era el título de un film del italiano Bellochio de los años ochenta. Lo que entonces era un aviso es ya una realidad: China es nuestra vecina de al lado porque, a partir de ahora mismo hasta junio, va a estar presente y metida en nuestras casas a través de todos los medios, en imágenes y comentarios, noticias e interpretaciones.
Si ya era conocida a través del made in china, los todo a cien o la comida china, ahora se ha apropiado de otro invento occidental, los Juegos Olímpicos, y lo va a utilizar para su promoción y marketing.
No podemos quejarnos porque eso mismo hacen todos los países cuando les toca, como ocurrió en Barcelona en 1992. La mayoría de las cosas que no nos gustan de China son copias de lo peor de nuestra casa: antes el comunismo y la revolución cultural, ahora el consumismo y el frenesí capitalista. La marcha misma de la antorcha fue un invento de los juegos de Berlín en la época de los nazis con Goebbels como maestro de propaganda.
Lo que se prometía como una marcha triunfal comienza sin embargo a tener problemas: la antorcha que debía ser portada por los atletas en tantas ciudades y países, desde Olimpia a Pekín, es recibida con manifestaciones e incluso apagada por grupos que protestan por la ocupación del Tibet o la falta de derechos humanos. Todo eso se sabía ya pero ahora también se aprovecha el acontecimiento como potente altavoz de la protesta. También hay algo de hipocresía en su denuncia ya que la ocupación de territorios y el arrinconamiento de pueblos ha sido una constante occidental y los Derechos Humanos tampoco están a salvo en otros pagos.
Los Juegos Olímpicos y lo que representan son algo valioso a pesar de su politización nacionalista: todavía nos recuerdan los valores de la paz, el encuentro de todos los pueblos, la rivalidad y el triunfo de los mejores a través de la excelencia deportiva. También son valiosos los Derechos Humanos, como principios básicos de la dignidad de todas las personas y base de las leyes y prácticas de todos los pueblos. Los Juegos y los Derechos son valores universales, aunque sean en su origen occidentales.
También en China, en su larga tradición confuciana y taoista, se han formulado otros valores universales: Amor y respeto a la naturaleza, amor y respeto a los padres, respeto a los ancianos, respeto al orden. Perseverancia en el camino recto. Vivir en armonía con la naturaleza: respetarla, saber contemplarla y escucharla.
Los Juegos que finalmente se celebrarán en Pekín pueden ser una oportunidad para que China se abra un poco más al mundo y el mundo a China y para que aflore lo mejor de todos los pueblos y para avanzar en la construcción de una sociedad cosmopolita.
No podemos quejarnos porque eso mismo hacen todos los países cuando les toca, como ocurrió en Barcelona en 1992. La mayoría de las cosas que no nos gustan de China son copias de lo peor de nuestra casa: antes el comunismo y la revolución cultural, ahora el consumismo y el frenesí capitalista. La marcha misma de la antorcha fue un invento de los juegos de Berlín en la época de los nazis con Goebbels como maestro de propaganda.
Lo que se prometía como una marcha triunfal comienza sin embargo a tener problemas: la antorcha que debía ser portada por los atletas en tantas ciudades y países, desde Olimpia a Pekín, es recibida con manifestaciones e incluso apagada por grupos que protestan por la ocupación del Tibet o la falta de derechos humanos. Todo eso se sabía ya pero ahora también se aprovecha el acontecimiento como potente altavoz de la protesta. También hay algo de hipocresía en su denuncia ya que la ocupación de territorios y el arrinconamiento de pueblos ha sido una constante occidental y los Derechos Humanos tampoco están a salvo en otros pagos.
Los Juegos Olímpicos y lo que representan son algo valioso a pesar de su politización nacionalista: todavía nos recuerdan los valores de la paz, el encuentro de todos los pueblos, la rivalidad y el triunfo de los mejores a través de la excelencia deportiva. También son valiosos los Derechos Humanos, como principios básicos de la dignidad de todas las personas y base de las leyes y prácticas de todos los pueblos. Los Juegos y los Derechos son valores universales, aunque sean en su origen occidentales.
También en China, en su larga tradición confuciana y taoista, se han formulado otros valores universales: Amor y respeto a la naturaleza, amor y respeto a los padres, respeto a los ancianos, respeto al orden. Perseverancia en el camino recto. Vivir en armonía con la naturaleza: respetarla, saber contemplarla y escucharla.
Los Juegos que finalmente se celebrarán en Pekín pueden ser una oportunidad para que China se abra un poco más al mundo y el mundo a China y para que aflore lo mejor de todos los pueblos y para avanzar en la construcción de una sociedad cosmopolita.