08/02/2019 / 16:27
Marta Velasco


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Ciclogenésis explosiva

Los taxistas han organizado su propio ciclón y nos están complicando el invierno sin que los políticos resuelvan la papeleta.


La madre de todas las borrascas, la que las organiza y las envía para que las bauticemos, se llama Ciclogénesis Explosiva, o sea, la mundial. Desde mi terraza contemplo el cielo atormentado, un viento furioso hostiga los cristales con grandes gotas de lluvia ¿será la borrasca Helena o su propia madre, la Ciclogénesis Explosiva? Me lo temo.

Es indudable que, además de Helena, ya en tránsito, que nos ha blanqueado las estaciones de esquí en los lindos pueblos del norte y atascado las autovías, tenemos un ciclón sobre nuestro país y parece que ha venido para quedarse. Y no es sólo un fenómeno atmosférico.

Dicen los optimistas que la vida sonríe a los españoles, que gozamos de un Estado de Bienestar único y por eso somos tan felices.  En España luce el sol, la Sanidad es gratis y buena, la comida rica, rica. Las playas, sin parangón. La democracia es sólida. Estamos orgullosos del Rey y de nuestros médicos, científicos, deportistas, bomberos, policías, cocineros, personas solidarias y maravillosas. Pero los sectores más pesimistas opinan que el país, asediado por ciclones de todo tipo, va a la deriva, que estamos mal gobernados con tantos ministros y asesores, que hay corrupción, dedazo, mala educación, una justicia lenta, ladrones, violadores, asesinos y okupas. Poca gente rica y demasiada pobre. 

Mientras tanto el presidente Sánchez, instalado en las nubes por el Falcon y por las encuestas de Tezanos, es dichoso en su idílica existencia monclovita. Sólo un pequeño sunami amenaza su alegría con una punta de aprensión por las sospechas sobre su doctorado y, quizá, una mínima tormenta intestinal o “ventresca”, causada por el convencimiento de que la realidad es ineludible, un día se hará patente y tendrá que pagar de nuestro bolsillo todo lo prometido a sus insaciables socios. 

A nivel municipal los taxistas han organizado su propio ciclón y nos están complicando el invierno sin que los políticos resuelvan la papeleta. He soñado esta noche con una solución ¿Y si los taxistas de Madrid se van a Barcelona con Colau y los VTC catalanes se vienen a Madrid con Carmena?  Pero al despertar me han surgido dudas. Los taxistas de Madrid son muy madrileños, nunca nos dejarían.

La gente corriente también sufrimos, aguantamos temporales, atascos y las tediosas explicaciones del líder de Podemos, quienquiera que sea ahora. Hemos perdido la fe en los gobernantes, en los bancos, en el fisco, en la justicia, en el seguro, en el recibo de la luz y en la ropa del polígono Cobo Calleja. Con decir que hasta a la hora de morir se hace negocio con los desprevenidos dolientes. Acabo de leer que hay miserables que estafan en el tanatorio … ¡A los muertos!  Qué fuerte.

Estoy deseando que la Ciclogénesis Explosiva envíe las borrascas más al norte, que despeje nuestro cielo otrora tan velazqueño, con esa luz tan de tarde de toros, y hoy sombrío y tenebroso, y vuelva el sol radiante que, como españoles que somos, nos merecemos.


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