Cine ambulante
01/10/2010 - 09:45
Por:
Cartas al director
DAVID RECIO GIL / Guadalajara
El pasado miércoles, 7 de julio, España ganó a Alemania por 1-0 en una de las semifinales del Mundial de Fútbol. Y la algarabía se desbordó en toda la ciudad de Guadalajara. Terminado el partido decidí acercarme a la proyección cinematográfica de la película Hannah Montana en el merendero del Parque de San Roque, actividad programada dentro del programa Las noches son para el verano por el Ayuntamiento de la ciudad.
Yo estaba convencido de que iba a ver una película proyectada en soporte DVD sobre una pantalla convencional. ¡...Pues no, señores, no!, me llevé una agradabilísima sorpresa pues, nada más y nada menos, se trataba de una proyección realizada por una empresa de cine ambulante. De las que parece que ya casi ni existen. Allí había una furgoneta decorada en su exterior con carteles cinematográficos y que tenía adaptada en su interior una verdadera máquina de proyección cinematográfica de película de 35 milímetros que, posteriormente, la proyectó a través de una ventanilla habilitada en el lateral del vehículo. ¡Que lujo, pensé, esto es cine de verdad!. Enfrente, una gran pantalla de grandes dimensiones y un gran número de sillas y butacas desplegadas ordenadamente. Por no faltar, no faltaba ni el señor que vendía pipas y chuches.
¡Que lujo!, pensé. Esto del cine ambulante parece ya un oficio en trance de desaparición o, definitivamente, ya desaparecido como el de los afiladores de cuchillos en bicicleta por las calles de la ciudad o el de los limpiabotas en la Gran Vía de Madrid. Pero sé que todavía quedan algunos bohemios románticos de este tipo que se patean diversos municipios de España para llevar el Cine en Cine (que no el Cine en Video) a los lugares más recónditos de la geografía nacional. Así sucede, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid durante los meses estivales.
Hoy el cine y la exhibición audiovisual han evolucionado mucho: las grandes pantallas cinematográficas ubicadas en centros comerciales o en complejos de ocio ya llevan un tiempo exhibiendo películas en 3D (ojo, que este invento no es de ahora pues ya en los años 50 del siglo XX se proyectaban estas películas con la tecnología del momento y, por otro lado, la fotografía estereoscópica, en relieve, llevaba ya décadas inventada) o, también, nos retransmiten ópera y hasta partidos de fútbol... Y la gente es capaz de congregarse, de manera multitudinaria, ante una gran pantalla electrónica para poder ver los partidos de la Selección Española en el Mundial de Fútbol...
Por eso lo de poder ver una proyección de cine ambulante, a cielo descubierto y bajo las copas de los pinos de San Roque es, sin duda, todo un lujazo y un gran acierto.
¡Que lujo!, pensé. Esto del cine ambulante parece ya un oficio en trance de desaparición o, definitivamente, ya desaparecido como el de los afiladores de cuchillos en bicicleta por las calles de la ciudad o el de los limpiabotas en la Gran Vía de Madrid. Pero sé que todavía quedan algunos bohemios románticos de este tipo que se patean diversos municipios de España para llevar el Cine en Cine (que no el Cine en Video) a los lugares más recónditos de la geografía nacional. Así sucede, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid durante los meses estivales.
Hoy el cine y la exhibición audiovisual han evolucionado mucho: las grandes pantallas cinematográficas ubicadas en centros comerciales o en complejos de ocio ya llevan un tiempo exhibiendo películas en 3D (ojo, que este invento no es de ahora pues ya en los años 50 del siglo XX se proyectaban estas películas con la tecnología del momento y, por otro lado, la fotografía estereoscópica, en relieve, llevaba ya décadas inventada) o, también, nos retransmiten ópera y hasta partidos de fútbol... Y la gente es capaz de congregarse, de manera multitudinaria, ante una gran pantalla electrónica para poder ver los partidos de la Selección Española en el Mundial de Fútbol...
Por eso lo de poder ver una proyección de cine ambulante, a cielo descubierto y bajo las copas de los pinos de San Roque es, sin duda, todo un lujazo y un gran acierto.