Clamando por una moneda

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Ortiga
Es triste pasear por la calle y encontrarse en el camino a personas que claman por una moneda. Pero mucho más triste es tener que pedir, no encontrar otra salida o solución para subsistir que la solidaridad o la calderilla de los demás.
En esta situación se encuentran miles de personas en España. El trabajo se acabó, fue una mala racha; el paro también se esfumó después de meses de tocar fondo. Un día no hay más fondo que tocar y tampoco nada en la nevera que comer. Esta mala situación personal suele concluir en una ruptura matrimonial o familiar y, al final, alguien se queda sin familia, sin dinero, sin trabajo, sin hogar y casi sin la propia personalidad, vagando por las calles y tratando de ahogar las penas con un brik de vino. Algunos logran rehabilitarse y comenzar una vida nueva, casi siempre gracias a entidades solidarias, como Cáritas y su Albergue Betania. Otras veces, demasiadas, el desenlace es mucho peor y, tras años de mendicidad crónica, la muerte sorprende en cualquier portal o cajero. Hace pocos meses hubo un caso parecido en la ciudad. El cuerpo de un individuo se encontró, ya sin vida, en una casa abandonada. Esperemos que no se vuelva a repetir.