Con cordura
01/10/2010 - 09:45
EDITORIALES
El proyecto para la construcción del futuro Campus Universitario de Guadalajara comenzaba ayer su andadura con la firma del convenio entre la Junta, la Universidad de Alcalá de Henares y el Ayuntamiento de la capital. El nuevo campus, que se construirá en terrenos cedidos por el Ayuntamiento de Guadalajara en el polígono del Ruiseñor y en el que la Junta va a invertir 100 millones de euros, conllevará también la construcción de un Parque Científico y Tecnológico, que permitirá avanzar en investigación, innovación y desarrollo y atraer empresas y empleo.
Sin duda, supondrá un revulsivo para la comunidad educativa, pero también para la capital que de este modo verá reforzado el papel universitario que viene desarrollando desde hace años. Se cerraba ayer un círculo que no encontraba la cuadratura desde que en mayo del pasado año el equipo de Gobierno capitalino cambiase de signo político. Durante los últimos meses el desacuerdo entre el Ayuntamiento y la Junta sobre la ubicación definitiva de los distintos estudios ponía en entredicho lo desde meses antes se veía como un acuerdo definitivo. Sin embargo, ha imperado la cordura.
El acuerdo garantiza la actividad universitaria en el centro de la ciudad, sin perjuicio de las nuevas titulaciones que ofrecerá en un futuro el Campus. La docencia de grado, la enseñanza de postgrado, una de las bibliotecas y la residencia universitaria se localizarán en el casco, como pedía Antonio Román. Por su parte, el alcalde capitalino ha cedido, y no ha puesto obstáculos, a la cesión de los terrenos donde se levantará el nuevo campus. Además se ha comprometido con el Gobierno regional a colaborar en buscar una solución para la integración de la vía férrea del ferrocarril en la ciudad con el fin de superar la barrera física que ahora separa la ciudad del polígono del Ruiseñor.
Sin duda este es uno de esos casos en los que hay que felicitar a los implicados por saber anteponer sus objetivos políticos a los intereses de la ciudad.
El acuerdo garantiza la actividad universitaria en el centro de la ciudad, sin perjuicio de las nuevas titulaciones que ofrecerá en un futuro el Campus. La docencia de grado, la enseñanza de postgrado, una de las bibliotecas y la residencia universitaria se localizarán en el casco, como pedía Antonio Román. Por su parte, el alcalde capitalino ha cedido, y no ha puesto obstáculos, a la cesión de los terrenos donde se levantará el nuevo campus. Además se ha comprometido con el Gobierno regional a colaborar en buscar una solución para la integración de la vía férrea del ferrocarril en la ciudad con el fin de superar la barrera física que ahora separa la ciudad del polígono del Ruiseñor.
Sin duda este es uno de esos casos en los que hay que felicitar a los implicados por saber anteponer sus objetivos políticos a los intereses de la ciudad.