Con el miedo del ébola en el cuerpo

09/10/2014 - 23:00 Redacción

No se habla casi de otra cosa desde que se tuvo noticia este lunes de que una enfermera que estuvo en contacto con los misioneros fallecidos había dado positivo en las pruebas de contagio del ébola. La principal noticia en todos los medios de comunicación del mundo entero es la propagación de este virus por el continente europeo que ha empezado en nuestro país y cerca de nuestra provincia. Información sobre la enfermedad, las vías de contagio y los protocolos de actuación y seguridad, así como el estado de salud de la mujer afectada y el resultado de las pruebas de los que han tenido contacto con ella es la preocupación compartida. Las redes sociales, con su gran virtud de permitir a todo el mundo expresarse, son un hervidero de reacciones en los que no falta el alarmismo, la crítica, el humor y también, por desgracia, la desinformación o falsedad en muchos comentarios que poco favor hacen a nadie. El anonimato y la impunidad siguen siendo asignaturas pendientes de estas plataformas de comunicación. No se debe cuestionar un acto humanitario como trasladar a su país a dos personas que habían contraído la enfermedad haciendo política de ello o poner en duda la falta de preparación o conocimientos de los profesionales facultativos ante un virus sobrevenido, aunque la enfermedad ya existiera, pero que si cabe exigir formación específica y medios materiales. Tenemos que confiar en su capacidad de reacción y actuación, en sus conocimientos y experiencia, así como en el trabajo coordinado de todos los responsables desde que la alarma saltó. El consejero de Sanidad de la región asegura que estamos preparados y así lo deseamos. Como antecedentes cabe mencionar que en su día superamos la ‘gripe A’ o la ‘Vacas locas’. El miedo es libre, el peligro es real y por ello son normales los nervios en la población, pero es momento de creer en nuestros facultativos y autoridades sanitarias, en nuestro sistema de salud pública, en el apoyo que se está recibiendo de Europa y el mundo y transmitir un mensaje de tranquilidad. Por otra parte no queda otro remedio.