Concienciación antidroga

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EDITORIAL
Para nadie es nada nuevo que el consumo de estupefacientes va en aumento entre los jóvenes.
Siendo alarmante el incremento del consumo, resulta todavía más preocupante su generalización, por cuanto no se trata ya de una práctica aislada propia de minorías marginales o de jóvenes provenientes de familias desestructuradas de ambientes suburbiales sino que el fenómeno, que no se circunscribe a un mapa concreto de riesgo ni a un perfil determinado de individuo, se ha convertido en una práctica que se extiende por los ambientes más heterogéneos. Lo que pudo comenzar como un juego de adolescente, una rebeldía de quien no sabe de límites y pretende descubrir lo que se oculta al otro lado, suele terminar en una adición de irreversibles consecuencias. Otro aspecto alarmante es el de la precocidad en los comienzos, algunos lo hacen a la temprana edad de 12 años. No se trata por tanto, de personas que vienen de vuelta, de fracasados o de seres maltratados por la vida que buscan en la droga una forma de enterrar sus problemas, son simplemente niños que cambian las golosinas de sus ansiedades infantiles por una práctica de consecuencias letales. Ante esta situación el plan contra el menudeo de droga que se ha puesto en marcha este año no puede tener un balance más positivo. Como el propio delegado del Gobierno en la región, Máximo Díaz-Cano reconocía esta semana, la venta de drogas en colegios e institutos se ha erradicado. En Guadalajara el curso ha terminado con 57 decomisos y con seis personas detenidas por consumo y posesión. Sin embargo, ahí no acaba el peligroso juego de los jóvenes con las drogas. Más allá de las vallas de los colegios, las sustancias son cada vez más asequibles por lo que se hace fundamental concienciar a los jóvenes de los verdaderos perjuicios que suponen el consumo de estas sustancias que, a diferencia de lo que se cree, siempre dejan secuelas.