Consumidores o ciudadanos

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EL COMENTARIO
FERNANDO ALMANSA - Periodista
Se celebró el día 15 de marzo el día del consumidor. ¡Vaya día!; todos llamados a consumir, a devorar, a devorar alocadamente cuanto más mejor. También en estos días se ha publicado un informe sobre la situación de la salud en España, y se pone de manifiesto que más de la cuarta parte de la población española requeriría asistencia psicológica, debido fundamentalmente al stress que padece.
Los psicólogos señalan que el exceso de estimulación de la vida actual, en busca de satisfacción cada vez mayor y más rápida, lleva precisamente a un círculo vicioso de insatisfacción y stress creciente.

El consumismo es una de las piezas claves de esta situación y factor fundamental de la sociedad actual, la llamada sociedad de consumo. Tan pronto bajan los indicadores de consumo, se habla de retroceso económico y de la necesidad de reactivar el consumo familiar con medidas económicas tomadas desde el Gobierno.

Y así nuestra sociedad, no nos deja tranquilos si bajamos la guardia al consumismo.

Además las proclamas de los llamados derechos del Consumidor, ayudan a reafirmar nuestra identidad como seres consumidores por encima de nuestra condición de seres pensantes y transcendentes.

La gran paradoja es que las sociedades más industrializadas y en consecuencia más consumidoras, son las que mas conciencia han desarrollado en los últimos años de la inviabilidad medioambiental de este modelo social y económico. Sabemos que el uso de materias primas, y en especial de materias energéticas, es insostenible para el planeta, al ritmo que se consumen en Estados Unidos, Europa o Japón. Sin embargo pocos cuestionan el modelo de fondo; y la cuestión medioambiental se reduce a poner en marcha tímidas medidas paliativas, que sin frenar el consumo energético o de bienes materiales, reduzcan levemente el impacto, ya irreparable, sobre el medio ambiente.

Pero sabemos que el problema es de fondo, muy de fondo. Esta sociedad avara y glotona, no quiere dejar de devorar, de consumir, de devastar todos los recursos que estén a su alcance, y es incapaz de plantear modelos sociales donde el consumo material se limite y el tiempo de cultura, ocio y desarrollo personal se incremente y se alcance así un equilibrio mayor entre el ser pensante, y el depredador que todos llevamos dentro.

Yo me río, por no llorar, de día del consumidor y del concepto de consumidor como suplantación neoliberal del concepto de ciudadanía.